El panorama en Colombia se torna cada vez más crítico tras el potente terremoto de magnitud 7,4 que golpeó al país en horas de la mañana. Los últimos informes emitidos por los Puestos de Mando Unificado y organismos de socorro elevan la cifra de víctimas fatales a 111 personas, mientras que los heridos superan los 87 y las viviendas colapsadas o con daños severos sobrepasan las 1.500 en varios departamentos del occidente colombiano.
El Servicio Geológico Colombiano actualizó sus reportes nocturnos confirmando que el epicentro se situó en San José del Palmar, departamento del Chocó, a una profundidad intermedia. El organismo ratificó que se trata del evento telúrico de mayor magnitud registrado en el país en lo que va del siglo XXI y advirtió que, hasta el momento, se han contabilizado 21 réplicas, por lo que no se descarta que continúen los movimientos durante el transcurso de la noche y la madrugada.
Desde la zona cero en Quibdó, el presidente Abelardo de la Espriella encabeza personalmente el comité de crisis junto a las autoridades locales. Al caer la noche, el Gobierno nacional anunció la disposición de subsidios de arriendo para las familias que perdieron sus hogares y coordinó el traslado aéreo de los pacientes en estado crítico hacia la ciudad de Medellín, donde se ha activado una amplia red de asistencia médica.
Ante la sobrecarga del sistema de salud en las regiones golpeadas como Chocó, Risaralda y el Eje Cafetero, la Gobernación de Antioquia declaró la alerta roja hospitalaria para garantizar la recepción y atención de los evacuados. En paralelo, las cuadrillas de rescate mantienen desplegados los operativos de búsqueda entre los escombros, en una carrera contra el tiempo apoyada por la solidaridad internacional que ya comenzó a movilizar recursos humanitarios hacia la zona de desastre.




















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