El Ministerio de Economía presentó los datos sobre las cuentas del Gobierno central al cierre de julio de 2026, mostrando que los gastos del Estado superaron a sus ingresos durante los primeros siete meses del año. Las autoridades explicaron que este resultado responde a una combinación de factores: por un lado, un crecimiento tímido del dinero recaudado y, por el otro, una decisión de acelerar los pagos en áreas prioritarias para la ciudadanía.
En cuanto a los ingresos, el Estado recaudó un 1,2% más que en el mismo periodo del año anterior. Este leve aumento fue impulsado principalmente por el cobro de impuestos dentro del país, que subió un 11,2%. Sin embargo, ese buen resultado interno se vio frenado por la baja en el cobro de impuestos a las importaciones y por una fuerte reducción del 23,7% en los recursos que aportan las represas binacionales de Itaipú y Yacyretá, golpeadas por el tipo de cambio.
En contrapartida, los gastos totales del Gobierno aumentaron un 9,7%. El dinero se destinó en gran medida a la compra de medicamentos en hospitales públicos —que subió un 21,5% para ponerse al día con los proveedores—, así como al financiamiento de la pensión de Adultos Mayores y del programa de Alimentación Escolar «Hambre Cero», este último con un incremento récord en su presupuesto para garantizar el servicio.
Por último, las obras públicas también jugaron un papel importante en el uso de los fondos. La inversión en infraestructura creció un 12,3%, impulsada por los trabajos del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones para saldar deudas pendientes con las empresas constructoras. De esta manera, al sumar los últimos doce meses, el saldo negativo del Estado equivale al 2,6% de la producción total del país, una cifra levemente superior a la registrada en el mismo periodo del año pasado.






















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