Tras la avalancha ocurrida el 26 de agosto en la frontera entre Nepal y China, las autoridades locales confirman al menos 955 muertos y 4.471 desaparecidos, cifra que puede continuar en ascenso a medida que avanzan las labores de recuperación de cuerpos, en tanto en territorio nepalí comenzaron los entierros masivos de víctimas que no pudieron identificar. Alrededor de 65.000 personas necesitan asistencia de emergencia en materia de agua, saneamiento e higiene en Nepal, según la ONU.
Las autoridades de gestión de emergencias nepalíes elevaron a 939 los fallecidos por la trágica riada, mientras que 3.925 personas continuaban siendo buscadas.
Por su parte, los medios estatales chinos confirmaron la muerte de 16 personas en la región autónoma de Tíbet y 546 desaparecidos, lo que eleva el balance total a 955 fallecidos y 4.471 desaparecidos, reportó el sitio DW y supo la Agencia Noticias Argentinas.
«Nuestro país se enfrenta a un desastre natural de una magnitud inimaginable y desgarradora», declaró el primer ministro nepalí Balendra Shah, «pero avanzamos con determinación para proteger la vida de los ciudadanos».
El domingo, por motivos sanitarios, las autoridades nepalíes comenzaron a enterrar víctimas sin siquiera esperar a que se identificaran los restos mortales, por razones de salud pública, según el sitio RFI.
Estos entierros se llevan a cabo tras la toma de una muestra de ADN, según han precisado las autoridades, y con carácter provisional en el caso de las víctimas de confesión hindú. Esta toma de muestras permitirá a sus familias, tras su identificación formal, exhumarlos y cremar los cuerpos, tal y como dicta la tradición.
«Se han recuperado numerosos cadáveres y han comenzado a descomponerse», explicó el secretario general del Ministerio de Asuntos Exteriores, Amrit Bahadur Rai.
Fuente: AFP





















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