Un momento de tensión vivieron pasajeros de la Línea 26, de la Empresa Lince, durante las primeras horas del martes, luego de que uno de los asientos de la unidad se desprendiera por completo de la base del piso mientras el colectivo se encontraba en movimiento. El episodio fue reportado por el portal Kennedy News.
El hecho dejó expuesta parte de la estructura metálica del asiento y puso en una situación de riesgo a la persona que se encontraba sentada allí. La rápida reacción de otro pasajero, que viajaba detrás, evitó que se produjera una caída y permitió sostener la estructura hasta que el vehículo continuó su recorrido.
Según los pasajeros afectados, la unidad involucrada presta el servicio denominado «Diferencial», que contempla una tarifa superior a la del servicio convencional y que, en principio, debería ofrecer mejores condiciones de comodidad y seguridad.
Tras lo ocurrido, usuarios reclamaron una fiscalización de la flota de la Empresa Lince y advirtieron sobre los riesgos que podría representar la falta de mantenimiento adecuado de los vehículos.
«Exigimos la intervención inmediata de las autoridades pertinentes para fiscalizar la flota de la Empresa Lince antes de que esta falta de mantenimiento cobre una víctima lamentable», señalaron los afectados.
La situación de los buses considerados «chatarra»
El episodio también reavivó el debate sobre el estado del transporte público y la permanencia de unidades antiguas en circulación.
De acuerdo con datos mencionados por el Viceministerio de Transporte, de los 1.415 buses considerados “chatarra” que circulaban desde 2013, 726 fueron retirados de servicio, mientras que otras 689 unidades continuarían operativas.
El desprendimiento de un asiento durante un viaje vuelve a plantear interrogantes sobre los controles y las condiciones de seguridad de los buses que diariamente trasladan a miles de pasajeros.
Fuente: Kennedy News























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