El procedimiento judicial y policial se concretó tras tareas de investigación que permitieron identificar la vivienda alquilada que funcionaba como base operativa para la comercialización de estupefacientes. Durante la inspección del inmueble, los intervinientes requisaron un total de 4 kilos con 428 gramos de marihuana premium, así como 193 gramos de clorhidrato de cocaína, volumen fraccionado que equivale a 386 dosis destinadas a la venta en el mercado local.
Las indagaciones previas establecieron que la logística de reparto se ejecutaba tanto desde la propiedad como mediante entregas a domicilio en diversos puntos del departamento Central. Para concretar las entregas sin levantar sospechas entre las fuerzas de seguridad, los sospechosos utilizaban automóviles vinculados al servicio de transporte privado, detectándose que uno de los rodados «contaba con un compartimiento oculto tipo doble fondo en el tablero» para ocultar las sustancias durante los traslados.
En el lugar fueron privados de su libertad César Luis Santacruz Ramírez, de 23 años, identificado como el encargado de realizar las entregas bajo la modalidad de delivery, y Matías Ezequiel Molinas Zarza, de 24 años, señalado por las autoridades como el presunto responsable de liderar la estructura operativa. Por disposición del fiscal del caso, Arnaldo Veníalgo, ambos sospechosos y la totalidad de las evidencias incautadas quedaron a cargo de la representación fiscal para el inicio del proceso penal correspondiente.























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