El principal sospechoso del asesinato de María Fernanda Benítez, quien era adolescente al momento del crimen, fue condenado a ocho años de medida privativa de libertad, la máxima sanción solicitada por el Ministerio Público. La resolución se dio a conocer tras la culminación del juicio oral reservado, que se extendió durante 11 jornadas.
El Tribunal de Sentencia estuvo presidido por Raúl Marecos e integrado por Derlis Benítez y Vidal Santacruz. La acusación estuvo a cargo de los fiscales Noelia Montanía y Fermín Segovia, quienes sostuvieron durante el proceso la responsabilidad del adolescente en el crimen.
Durante el juicio, la Fiscalía presentó a 32 testigos, mientras que la defensa presentó uno. Tras la exposición de los alegatos finales, el tribunal determinó la responsabilidad del adolescente y resolvió imponerle ocho años de medida privativa de libertad.
La defensa había solicitado una reducción de la medida, argumentando que el adolescente tiene posibilidades de rehabilitación y que los fines del sistema penal adolescente apuntan a su reinserción social.
El joven continuará cumpliendo la medida en el Centro Educativo Sembrador de Villarrica, donde permanecerá hasta cumplir los 20 años. A partir de esa edad, deberá ser trasladado a un establecimiento penitenciario destinado a adultos, conforme al régimen previsto para el cumplimiento de la medida.
Condenas a los adultos involucrados
Antes de la culminación del proceso contra el adolescente, la Justicia ya había dictado condenas contra los adultos involucrados en el caso, tras un juicio oral que se extendió durante 39 jornadas.
Los padres del principal sospechoso fueron condenados a cuatro años y seis meses de prisión cada uno. El padre cumple su condena en el Penal Regional de Coronel Oviedo, mientras que la madre se encuentra bajo prisión domiciliaria hasta que la sentencia quede firme.
Franco Antonio Acosta Céspedes recibió una condena de cinco años de prisión y cumple la pena bajo prisión domiciliaria, con autorización para realizar actividades laborales durante el día.
El suegro del principal sospechoso fue condenado a tres años de prisión y también cumple la pena bajo la modalidad de prisión domiciliaria.
Por su parte, Mikhaela Rolón Melgarejo fue condenada a 10 años de prisión, una de las penas más altas impuestas a los adultos involucrados en el proceso.
Las condenas de los adultos y la medida impuesta al adolescente se dieron bajo regímenes jurídicos diferentes, debido a que el principal sospechoso era menor de edad al momento de los hechos. Con la resolución del Tribunal de Sentencia, culminó el juicio oral reservado contra el adolescente, mientras que el proceso contra los adultos había demandado 39 jornadas.
Fuente: ABC Color





















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