Raúl Valdez, presidente de la Cámara de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (CAPPRO), en diálogo con Economía A 1000, comentó que excelente campaña agrícola 2025/2026, que superó las 12,5 millones de toneladas de soja en Paraguay, fue un pilar fundamental para amortiguar el impacto del complejo contexto económico internacional y dar estabilidad a la moneda nacional.
Sin embargo, alertó que esta bonanza responde a factores climatológicos y precios externos, y no a políticas locales de incentivo al sector agroindustrial.
«Si al campo le va bien, al país le va bien», sostuvo Valdez, al señalar que los resultados de la actual campaña adquirieron mayor relevancia en un escenario internacional marcado por la volatilidad de los mercados y la incertidumbre en torno a los precios de los combustibles.
Valdez explicó que la buena producción de soja contribuye a amortiguar parte de los efectos negativos del contexto externo y fortalece las condiciones macroeconómicas del país. En ese sentido, habló del comportamiento del guaraní frente a otras monedas de la región y señaló que la producción sojera constituye uno de los factores que apuntalan la economía local.
Sin embargo, Valdez avisó que este escenario también expone una de las principales vulnerabilidades del sector; su dependencia de factores que no están completamente bajo control, principalmente las condiciones climáticas.
Para Valdez, el buen desempeño actual responde en buena medida a una combinación de factores coyunturales: una buena cosecha, condiciones climáticas favorables, decisiones acertadas de los productores y un contexto internacional que mantiene una demanda importante de los derivados de la soja.
En particular, destacó los elevados precios del aceite de soja, vinculados en cierta medida al comportamiento del petróleo y los combustibles, además de la creciente demanda de harina de soja para la producción de proteína animal en distintos mercados.
«Es una coyuntura que puede ser temporal y que el día de mañana nadie puede asegurar que pueda mantenerse en las mismas condiciones para seguir creciendo», advirtió Valdez. En ese contexto, cuestionó la falta de medidas locales que, según sostuvo, acompañen el crecimiento de la producción con incentivos para aumentar la industrialización de la soja.
Uno de los principales puntos señalados fue el tratamiento tributario de los productos industrializados, específicamente la harina y el aceite de soja. Según explicó, estos productos no reciben el 100% de la devolución del IVA cuando son exportados, lo que genera una distorsión fiscal y afecta su competitividad.
«Estamos exportando IVA», afirmó, al considerar que esta situación puede dejar a los productos paraguayos fuera de determinados mercados internacionales durante algunos períodos del año.
Valdez sostuvo además que entre 2019 y 2025 la industria de procesamiento de soja redujo sus volúmenes procesados, independientemente del tamaño de las cosechas. A su entender, una de las razones principales es precisamente la pérdida de competitividad derivada de decisiones adoptadas a nivel local.























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