El resultado de las elecciones de medio término en Estados Unidos modificó las expectativas de los inversores y provocó movimientos en los principales mercados internacionales. El oro registró una fuerte suba, los bonos del Tesoro ganaron demanda y el petróleo operó a la baja, impulsado por las expectativas de una posible distensión de los conflictos en Medio Oriente.
La victoria demócrata en ambas cámaras del Congreso, tras la derrota de Donald Trump, fue recibida con relativa calma por los mercados. Según Reuters, los inversores comenzaron a contemplar un escenario de mayor control sobre el gasto público y eventuales límites a las políticas económicas y regulatorias del Gobierno.
En Wall Street, los futuros de las acciones estadounidenses mostraban avances, mientras los títulos del Tesoro concentraban el interés de los operadores. El rendimiento de los bonos a 10 años descendió 2,1 puntos básicos, hasta el 4,9291%, y el de los papeles a dos años retrocedió 1,2 puntos, al 4,6017%. Ambos habían alcanzado previamente sus niveles más bajos en casi dos meses.
La tendencia positiva también se extendió a Europa. El índice STOXX 600 avanzaba un 0,5% a las 08.16 GMT, con un desempeño destacado del sector bancario, cuyos papeles subían más del 2%. En Italia, el FTSE MIB ganaba un 1,2%, luego de revertir las pérdidas registradas durante las primeras operaciones.
El oro volvió a funcionar como refugio
Uno de los movimientos más significativos se produjo en el mercado de metales preciosos. El oro al contado escaló un 3%, hasta los US$ 4.046,91 por onza, mientras que los futuros estadounidenses para entrega en diciembre alcanzaron los US$ 4.057,20, también con una mejora del 3%.
La depreciación del dólar después de conocerse el resultado electoral contribuyó a impulsar las cotizaciones. A esto se sumó la búsqueda de activos de refugio ante la incertidumbre sobre el rumbo económico y político de Estados Unidos.
El petróleo cayó ante las expectativas de una tregua
En sentido contrario, los precios internacionales del crudo retrocedieron, en una jornada marcada por la volatilidad y las señales contradictorias sobre la situación geopolítica.
El Brent perdió US$ 1,75, equivalente al 0,7%, y se ubicó en US$ 101,85 por barril a las 10.34 GMT. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI) cayó USD 1,18, un 1,2%, hasta los USD 94,91.
Ambos contratos habían comenzado la sesión con subas cercanas a un dólar, pero luego cambiaron de tendencia ante las expectativas de avances diplomáticos para poner fin a los conflictos en Ucrania e Irán. El Brent, además, llegaba de cerrar la jornada anterior en su cotización más baja en casi cuatro semanas.
La tensión en Medio Oriente continuó siendo un factor determinante. Washington informó el martes que había realizado ataques que calificó como defensivos contra objetivos militares en la isla iraní de Qeshm, donde destruyó instalaciones de misiles tierra-aire que habían sido utilizadas contra activos estadounidenses.
En paralelo, Qatar intensificó sus gestiones de mediación para evitar una escalada. Sin embargo, un alto funcionario iraní aseguró a Reuters que Teherán y Washington todavía estaban lejos de alcanzar un entendimiento.
En una entrevista con el Financial Times, Trump sostuvo que Estados Unidos no tenía planes inmediatos de atacar a Irán. Sus declaraciones alimentaron las expectativas de una posible desescalada y contribuyeron a moderar las preocupaciones sobre eventuales interrupciones en el suministro energético.
Los datos de circulación de hidrocarburos también reflejaron una recuperación parcial. Según la plataforma de análisis energético Vortexa, los envíos regionales de petróleo, condensado y productos refinados, sin incluir el gas licuado de petróleo, promediaron 17,1 millones de barriles diarios en octubre, frente a los 18,9 millones registrados en setiembre.
Fuente: Reuters






















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