La detención de Robert Miranda Benítez, domiciliado en la localidad de Tres de Noviembre, se concretó tras una serie de tareas de inteligencia lideradas por el Suboficial Víctor Brítez, de la Comisaría 33.ª de Curuzú, en coordinación con unidades del Ministerio Público. Las sospechas se intensificaron luego de las pericias técnicas practicadas al teléfono celular de la víctima —dispositivo que Juan Bernardo Martínez Sanabria había dejado en su residencia antes de perderse su paradero—, donde los peritos hallaron una última fotografía digital en la que aparecía el rostro del ahora procesado.
Con estos elementos indiciarios, la comitiva judicial-policial ejecutó un allanamiento en un inmueble del sector. A unos 100 metros del perímetro registrado, los investigadores localizaron una bolsa de plástico enterrada que contenía la mano amputada del joven asesinado, confirmándose las sospechas sobre la violencia ejercida en el ataque. La extremidad fue desenterrada bajo estrictas cadenas de custodia para su posterior análisis en la morgue judicial.
Tras ser privado de su libertad, el detenido admitió haber trasladado y enterrado la extremidad de la víctima, pero deslindó la autoría material directa del asesinato. En sus primeras declaraciones ante los intervinientes, Miranda Benítez sostuvo que llevó la mano cercenada debido a que fue bajo supuesta amenaza de muerte por parte de una tercera persona a la que señaló como el autor principal del hecho, hipótesis que viene siendo cotejada por los investigadores.
Las autoridades del Ministerio Público y de las divisiones especializadas de la Policía Nacional prosiguen con las diligencias de campo y la toma de declaraciones testimoniales para identificar al resto de los involucrados, esclarecer el móvil del homicidio y determinar la secuencia cronológica de los hechos en el departamento de Guairá.






















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