Moscú busca nuevas fuentes de ingresos para sostener el enorme costo de la guerra en Ucrania. El gobierno de Vladimir Putin prepara una nueva batería de aumentos impositivos mientras el déficit de las cuentas públicas se profundiza y la economía pierde velocidad.
El agujero fiscal del gobierno federal ruso alcanzó los 5,865 billones de rublos durante el primer semestre de 2026, según datos preliminares del Tesoro Federal. Para finales de julio, el rojo había aumentado hasta 6,455 billones de rublos, equivalentes al 2,8% del Producto Bruto Interno (PBI). La cifra prácticamente duplica el objetivo de déficit previsto originalmente para todo el año, que era del 1,6% del PBI.
El deterioro de las cuentas públicas llega después de varios años de fuerte expansión del gasto estatal, impulsado en buena medida por las necesidades militares derivadas de la invasión de Ucrania. El propio Ministerio de Finanzas ruso definió la financiación de la defensa y la seguridad como una “prioridad estratégica” para el próximo presupuesto.
Para reforzar los ingresos, el Ministerio de Finanzas presentó un proyecto de reforma tributaria que acompaña al presupuesto para 2027-2029.
Entre las medidas propuestas figura un esquema progresivo de entre 13% y 22% para determinados ingresos considerados pasivos, como intereses de depósitos bancarios, dividendos, operaciones con valores y algunas ventas inmobiliarias. El gobierno estima que el cambio podría alcanzar a unos cuatro millones de personas.
También se plantea aplicar un IVA del 22% a las compras realizadas a través del comercio electrónico transfronterizo y aumentar la carga tributaria sobre determinados beneficios extraordinarios de empresas de los sectores minero, metalúrgico y de fertilizantes.
La ofensiva fiscal se produce después de otras modificaciones impositivas implementadas por Moscú. Desde comienzos de 2026, la tasa general del IVA pasó del 20% al 22%, mientras que se ampliaron los alcances del impuesto para determinadas pequeñas empresas.
El problema fiscal no se explica solamente por una caída de la recaudación. En enero-julio, los gastos del presupuesto federal aumentaron 14,5% interanual, hasta 28,567 billones de rublos. El Ministerio de Finanzas atribuyó buena parte de ese incremento al adelanto de contratos estatales y al financiamiento anticipado de determinadas partidas.
Al mismo tiempo, los ingresos procedentes del petróleo y el gas cayeron 16,8% interanual durante los primeros siete meses del año, hasta 4,595 billones de rublos. La menor recaudación energética representa un problema especialmente sensible para un presupuesto que durante años se benefició de los elevados ingresos provenientes de las exportaciones de hidrocarburos.
Fuente: Euronews






















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