La expansión acelerada de la inteligencia artificial plantea desafíos estructurales para el sistema educativo y el mercado laboral. En ese contexto, la Dra. María del Carmen Giménez, integrante de la Junta Directiva del Instituto de Desarrollo del Pensamiento Patria Soñada (IDPPS) y exviceministra de Educación Básica, sostuvo que la respuesta del país debe abordar a los jóvenes de manera sistémica. La especialista enfatizó que las políticas públicas no pueden gestionarse de forma aislada, remarcando que las necesidades de aprendizaje, empleo, salud física y mental forman parte de una misma realidad cívica y social.
En su diagnóstico, Giménez advirtió que el acceso a herramientas tecnológicas no garantiza por sí solo la capacidad de razonamiento ni el aprendizaje autónomo. La especialista señaló que aquellos estudiantes que llegan con dificultades de lectura, matemática o resolución de problemas corren el riesgo de no poder evaluar ni comprender la información generada por algoritmos. Por ello, instó a reforzar la enseñanza fundamental desde los primeros años de escolaridad mediante mecanismos de detección temprana y estrategias de intervención oportuna para frenar la deserción escolar.
Para adolescentes y adultos que quedaron fuera del sistema formal, la propuesta plantea la implementación de modalidades flexibles de reinserción, nivelación y formación profesional breve que sean compatibles con la jornada laboral. Asimismo, la experta enfatizó la importancia de brindar tutorías, orientación vocacional temprana y acompañamiento integral en escuelas y universidades, atendiendo factores condicionantes como la nutrición, la salud mental y la prevención de entornos violentos.
En cuanto a la articulación con el sector productivo, la representante del IDPPS instó a impulsar una estrategia nacional que dé escala y prestigio a la formación técnica en rubros como tecnología, energía, agroindustria, automatización y salud. Giménez propuso consolidar un diálogo permanente con el sector empresarial para ajustar los currículos a los perfiles demandados, garantizando un modelo de aprendizaje continuo donde las personas puedan certificar competencias, trabajar y retornar a las aulas según las exigencias del entorno.
Finalmente, respecto al trabajo pedagógico en las aulas, se sugirió una regla metodológica orientadora: incentivar el análisis previo, utilizar la inteligencia artificial como apoyo o simulador, y evaluar de manera crítica el resultado producido. Giménez concluyó que el objetivo del sistema no debe limitarse a la expedición de títulos o la preparación de trabajadores, sino a formar ciudadanos autónomos con capacidad de adaptación, pensamiento propio y herramientas para construir su proyecto de vida.





















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