Múltiples ráfagas de disparos dirigidas contra transeúntes movilizaron a las fuerzas del orden y a las Unidades de Inteligencia del país europeo.
Los hechos se desencadenaron alrededor de las 10:30 del viernes en barrios residenciales de las comunas de Trappes y La Verrière, situadas en el departamento de Yvelines, al suroeste de París. El atacante recorrió las calles a bordo de un vehículo —reportado preliminarmente como un Renault Clio gris— desde el cual abrió fuego de forma indiscriminada contra las personas que transitaban por la vía pública.
Tras la alerta emitida a los servicios de emergencia, efectivos policiales desplegaron un cerco de persecución que culminó con la rápida interceptación y captura del sospechoso a pocos kilómetros de distancia, en la localidad de Coignières. El detenido fue identificado como un hombre de 39 años, originario del municipio vecino de Saint-Cyr-l’École, quien permanece bajo custodia e interrogatorio técnico.
El balance oficial confirmado por el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, arroja un saldo de una persona fallecida y cuatro heridos de gravedad. Entre los sobrevivientes se encuentra una niña de 12 años que recibió ocho impactos de proyectil en La Verrière, además de dos hombres de 29 y 49 años. Las autoridades médicas locales informaron que lograron estabilizar el estado de la menor tras su traslado de urgencia a un centro asistencial de la región parisina.
En relación con las motivaciones del atentado, la Fiscalía Nacional Antiterrorista abrió una causa formal por «asesinato e intento de asesinato en relación con una empresa terrorista», impulsada por la pertenencia real o supuesta de las víctimas a una etnia, raza o religión. El alcalde de Trappes, Ali Rabeh, junto con el ministro del Interior, Laurent Nuñez, respaldaron la hipótesis de un atentado con connotación racista e islamófoba, al constatarse que el agresor seleccionó a personas de ascendencia africana y magrebí.
El presidente de la República, Emmanuel Macron, expresó la solidaridad de la Nación con los allegados de las víctimas y las comunidades afectadas por la tragedia. La Policía Nacional y peritos de Criminalística mantienen acordonadas las zonas de los disparos para recolectar casquillos y evidencias que permitan reconstruir el recorrido del tirador y determinar posibles complicidades.






















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