El senador y excandidato conservador Flávio Bolsonaro afirmó que abandonó Brasil porque es víctima de una supuesta persecución política y sostuvo que su país atraviesa un “régimen de excepción”. Desde Estados Unidos, aseguró que tomó la decisión de salir del territorio brasileño junto con su esposa y sin informar a otras personas.
Bolsonaro, quien perdió el balotaje frente al presidente Luiz Inácio Lula da Silva el pasado domingo, llegó a Florida el martes en un avión privado, tras un recorrido por Argentina y Ecuador.
“Comenzó la persecución incluso antes de lo que imaginaba”, manifestó el viernes durante una transmisión en vivo por Instagram, en su primera aparición pública desde que difundió una carta el miércoles, en la que se declaró “líder” de Brasil.
Durante la transmisión, relató que el lunes, al salir de una visita a su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple prisión domiciliaria, recibió una notificación policial sobre el retiro de sus pasaportes. La medida se habría adoptado en el marco de una investigación por presunto lavado de dinero.
Según el senador, su padre reaccionó con preocupación al conocer la situación. “Con los ojos llenos de lágrimas, me dijo: ‘Ya sabes a dónde quieren llegar con esto, ¿no?’”, relató. Luego, aseguró que le respondió: “Papá, ya sé (…) Ahora sé lo que tengo que hacer”.
Aunque evitó precisar cómo salió de Brasil, sostuvo que tomó la decisión junto con su esposa, sin que nadie más lo supiera, y pidió que no se responsabilice a otras personas por su partida.
La salida del senador generó cuestionamientos sobre la posible participación de Estados Unidos y Argentina en su traslado. Los presidentes Donald Trump y Javier Milei enfrentan presión para aclarar si sus respectivos países tuvieron algún papel en la operación.
“No salí de Brasil, salí por Brasil”, expresó Bolsonaro, quien también acusó al juez de la Corte Suprema Alexandre de Moraes de involucrarlo falsamente en la investigación en su contra.
Asimismo, insinuó que hubo irregularidades en el balotaje, aunque no presentó detalles ni pruebas para respaldar sus afirmaciones. Para ilustrar su cuestionamiento, comparó el resultado electoral con goles marcados con la mano que no fueron anulados por el VAR.
En el plano económico, pronosticó que Brasil “va a quebrar” bajo el Gobierno de Lula da Silva. Además, dejó abierta la posibilidad de volver a competir por la Presidencia en un futuro cercano. “No hablo de 2030, hablo de antes”, afirmó, sin precisar a qué fecha o escenario electoral se refería.
Fuente: DW
























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