Las intensas precipitaciones que azotan a Ecuador han dejado un saldo de miles de familias afectadas, viviendas destruidas y víctimas mortales. Las inundaciones registradas en la isla Santa Cruz, en Galápagos, son uno de los rostros más visibles de una emergencia que se extiende por distintas regiones del país.
El último reporte de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, difundido el domingo 1 de noviembre de 2026, da cuenta de 46.000 personas impactadas por las lluvias desde el pasado 29 de agosto. El balance oficial también confirma nueve fallecidos y tres heridos como consecuencia de los eventos registrados durante este período.
Del total de personas afectadas, 36.308 fueron clasificadas como afectadas y 9.692 como damnificadas. La emergencia alcanza a comunidades de las cuatro regiones del país: Costa, Sierra, Amazonía y Galápagos, donde las precipitaciones han provocado daños de distinta magnitud.
El impacto también se refleja en la infraestructura habitacional. Según las cifras oficiales, 10.598 viviendas presentan afectaciones, mientras que otras 37 quedaron destruidas.
Detrás de las estadísticas hay familias que perdieron sus hogares, pertenencias y años de esfuerzo. Para muchas de ellas, el descenso del nivel del agua no significa el fin de la emergencia: comienza ahora la tarea de recuperar lo perdido y enfrentar las consecuencias de los daños ocasionados por las inundaciones.
Fuente: Prensa Latina





















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