La Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP) emitió un comunicado ante la situación de ueno bank, en el que expresó su solidaridad con los miles de afectados por la intervención de la entidad financiera y reclamó respuestas urgentes para garantizar que los ahorristas puedan recuperar su dinero.
Los obispos manifestaron su preocupación por las consecuencias económicas y sociales que atraviesan trabajadores, jubilados, pequeños ahorristas y emprendedores que quedaron sin acceso a sus recursos.
La Iglesia advirtió que detrás de cada depósito existen esfuerzos, proyectos y esperanzas que deben ser respetados. En ese sentido, lanzó un mensaje directo a las personas afectadas: «A todos les decimos: no están solos».
El pronunciamiento también cuestiona la falta de respuestas oportunas ante las advertencias que se habrían presentado sobre la situación financiera y sostiene que, una vez más, los sectores más vulnerables son los que terminan soportando las consecuencias.
«Los que más sufren son los más pequeños», remarcaron los obispos, al tiempo de exigir transparencia sobre los recursos públicos comprometidos, una investigación profunda y la aplicación de sanciones en caso de comprobarse irregularidades.
La CEP pidió que los jubilados, trabajadores, pequeños ahorristas y emprendedores recuperen pronto su dinero, sin trámites ni esperas innecesarias. Además, solicitó una atención especial para los adultos mayores, uno de los sectores que puede enfrentar mayores dificultades ante la imposibilidad de disponer de sus ahorros.
Uno de los puntos más sensibles del pronunciamiento tiene que ver con los recursos públicos que estaban depositados en la entidad bancaria.
Los obispos reclamaron que se informe con claridad cuánto dinero del Instituto de Previsión Social (IPS) y del Estado se encontraba en el banco y de qué manera se garantizará su protección.
«Ese dinero es del pueblo», enfatizaron, al exigir que las partes interesadas participen en el proceso de esclarecimiento.
La Conferencia Episcopal también reclamó que el Congreso Nacional, la Fiscalía, la Contraloría y el propio Banco Central investiguen a fondo lo sucedido, sin importar los cargos o las cercanías con el poder de las personas eventualmente involucradas.
En ese sentido, exigió que se esclarezcan los hechos, se determinen las responsabilidades y, si se comprueban irregularidades, se apliquen las sanciones previstas por la ley y se repare el daño causado.
Finalmente, los obispos convocaron a la ciudadanía a seguir de cerca las decisiones de las autoridades, con responsabilidad y respeto, para que la verdad salga a la luz.
El documento contiene una de sus afirmaciones más contundentes: «La corrupción y la impunidad no pueden tener lugar en el Paraguay».
La CEP también pidió a las parroquias que acompañen a las personas afectadas y las ayuden con los trámites necesarios. Al mismo tiempo, lanzó una advertencia a los clientes de la entidad: «Que no entreguen sus claves a nadie que prometa ‘recuperar’ su dinero».


























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