El exdirector del Empleo y especialista en temas laborales Enrique López Arce, en charla con Economía A 1000, alertó sobre el impacto económico y social que genera la intervención del ueno bank y advirtió que las consecuencias van mucho más allá de los 600 trabajadores directamente afectados.
Según explicó, el problema alcanza también a empresas vinculadas al grupo, proveedores, pequeños comerciantes y trabajadores independientes que tenían sus ahorros o ingresos depositados en la entidad.
Entre los casos que recibió mencionó el de un proveedor que tenía USD 20.000 retenidos por el alquiler de pantallas LED y el de un microempresario que no sabe cómo pagará los salarios de sus trabajadores. También habló de personas que dejaron en el banco prácticamente todo lo que tenían para subsistir.
López Arce puso especial énfasis en la situación de los sectores más vulnerables. Recordó que la entidad había facilitado el acceso al sistema financiero a trabajadores independientes que históricamente quedaban fuera de la banca tradicional.
De los aproximadamente 900.000 cuentapropistas que no encontraban respuesta en los bancos, unos 500.000 habrían logrado incorporarse al sistema a través de esta entidad. Entre ellos figuran vendedores ambulantes, albañiles y empleadas domésticas, muchos de los cuales no tenían otra alternativa para guardar su dinero.
«Hay gente que depende de Gs. 100.000 para aguantar tres o cuatro días o una semana», remarcó. En ese sentido, consideró urgente encontrar una salida para quienes tienen depositados montos pequeños, desde Gs. 100.000 hasta Gs. 2 millones.
El especialista también advirtió que el impacto llega incluso a menores de edad. Como ejemplo, relató el caso de una joven que quedó desesperada al descubrir que sus Gs. 100.000 estaban retenidos en la entidad.
«Nadie quiere perder plata ni tener retenida su plata», sostuvo.
Más allá del perjuicio directo sobre los ahorristas, López Arce alertó sobre el efecto que la crisis puede tener en el mercado laboral. Explicó que unas 4.000 personas vinculadas a las empresas del grupo podrían quedar expuestas a suspensiones de contratos debido a que las firmas tienen sus cuentas embargadas y enfrentan dificultades para operar.
A su criterio, el golpe podría alcanzar a unos 500.000 paraguayos de sectores humildes, entre trabajadores, pequeños proveedores y personas que dependen de la actividad económica de estas empresas.
En ese contexto, respaldó la urgencia con la que el Congreso comenzó a tratar medidas para asistir a los afectados, especialmente a quienes tienen pequeños ahorros y necesitan disponer de ellos para cubrir sus necesidades básicas.
El panorama laboral, además, ya presenta indicadores preocupantes. López Arce recordó que Paraguay registra unos 141.000 buscadores activos de empleo, es decir, personas que realizaron gestiones concretas durante la última semana para conseguir trabajo.
A esa cifra se suman otras 143.000 personas en situación de subocupación: trabajadores que cumplen menos de 30 horas semanales, pero necesitan y buscan trabajar más porque sus ingresos actuales no son suficientes.


























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