Una masa de aire caliente proveniente del norte de África, retenida por un sistema de altas presiones bajo el fenómeno denominado “cúpula de calor”, somete a gran parte de Europa occidental a temperaturas extraordinariamente altas para el mes de mayo. La severa canícula golpea con fuerza a Francia, donde la portavoz del Gobierno, Maud Brégeon, confirmó este martes que se registraron al menos siete fallecimientos relacionados directa o indirectamente con el calor.
El balance preliminar incluye a dos personas que murieron por paros cardíacos mientras practicaban deportes —una en París y otra en el área metropolitana de Lyon— y cinco víctimas por ahogamiento en diferentes puntos del país, en un escenario donde ocho departamentos del oeste ingresaron en vigilancia naranja.
La situación forzó al primer ministro francés, Sébastien Lecornu, a convocar a una reunión interministerial de emergencia para este jueves con el fin de evaluar la respuesta de los servicios estatales, el estado de las capas freáticas y los riesgos de incendios forestales. Paralelamente, los organizadores de eventos de alta competencia como el torneo de tenis Roland Garros monitorean set a set el estado de los atletas ante el infierno sobrevenido.
En tanto, el Reino Unido también vive jornadas históricas; el servicio meteorológico Met Office reportó que se pulverizó el récord de calor para mayo que databa de los años 1922 y 1944. La marca más alta se detectó en Kew Gardens, al sudoeste de Londres, donde los termómetros alcanzaron los 34,8°C, superando las temperaturas de ciudades tradicionalmente cálidas como El Cairo o Damasco y activando la alerta ámbar sanitaria.
Por su parte, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) de España advirtió que el país se encuentra inmerso en un episodio cálido con registros propios de la temporada estival. Durante el último fin de semana las marcas superaron los 38°C en localidades de la comunidad de Andalucía como Sevilla y Andújar, manteniéndose anomalías térmicas de entre 5 y 10 grados por encima de lo habitual.
La comunidad científica internacional reitera que este incremento en la frecuencia e intensidad de los eventos meteorológicos extremos se encuentra directamente vinculado al impacto del calentamiento global.






















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