Benjamin Netanyahu afirmó este jueves que dio instrucciones oficiales al Ejército para tomar el control del 70% de la Franja de Gaza. El anuncio implica avanzar significativamente más allá de la denominada «línea amarilla», zona a la que se habían replegado las tropas israelíes en el marco del acuerdo de alto el fuego alcanzado en octubre del año pasado con el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás). Dicho pacto buscaba aplicar la primera fase del plan de paz impulsado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Durante una intervención pública transmitida por la televisión israelí, Netanyahu justificó la medida señalando que el país gestiona sus fuerzas en múltiples frentes, presionando tanto a Hezbolá en el Líbano como a Hamás en el enclave palestino.
El mandatario detalló que las tropas ya controlan plenamente el 60% de la Franja, habiendo avanzado desde el 50% previo, y que la directiva actual es alcanzar el 70% paso a paso. Ante la interrupción de un miembro del público que exigía capturar el 100% del territorio, el primer ministro respondió apostando por su meta actual: “Primero el 70%, empecemos por ahí”.
Por su parte, Hamás acusó a Israel de modificar la línea divisoria por la fuerza, calificando las maniobras como un socavamiento explícito al cese al fuego y un intento de afianzar el control militar permanente sobre Gaza. El avance de las tropas se produce en un contexto de estancamiento del plan de paz, lo que despertó alertas de diplomáticos internacionales como Nickolay Mladenov, encargado de la implementación del acuerdo, quien advirtió que la «línea amarilla» corre el riesgo de convertirse en un muro o una separación definitiva.
Según informes del Ministerio de Sanidad local, desde la entrada en vigor del alto el fuego se registraron más de 850 muertes por ataques aéreos recurrentes, mientras que se recuperaron 781 cadáveres de las zonas abandonadas por el repliegue israelí.
La escalada bélica también incluyó operaciones de alta precisión, como la eliminación de Izz al-Din al-Haddad, líder del ala militar de Hamás, y de su sucesor directo once días después. En ese sentido, las autoridades de Tel Aviv justifican los bombardeos alegando que la milicia palestina violó las condiciones al rearmarse y negarse a desmantelar su arsenal. Al respecto, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ratificó la postura inflexible del Gobierno al sentenciar en sus redes sociales: “Prometimos eliminar a todos los que lideraron la masacre del 7 de octubre, y eso es lo que se hará: todos están condenados a muerte en todas partes”.
El repliegue definitivo de Israel continúa condicionado al desarme total del grupo islamista y al despliegue de una fuerza de seguridad internacional que aún no cuenta con un calendario definido.






















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