El mercado energético vivió un día de fuertes subas donde el Brent, de referencia para Europa, cotizó en 100,90 dólares por barril. En tanto, el petróleo West Texas Intermediate (WTI), utilizado como estándar en Estados Unidos, subió un 5,3% y llegó a los 91,50 dólares.
El motivo principal de esta escalada es el deterioro de la situación de seguridad en el estrecho de Ormuz y el mar Rojo, pasos por donde circula gran parte del combustible mundial. Los bombardeos entre fuerzas norteamericanas y de Irán, junto con ataques de grupos rebeldes contra barcos petroleros, encendieron las alarmas sobre el abastecimiento y encarecieron los costos de transporte y seguros marítimos.
Analistas del sector advierten que el margen para reaccionar ante un corte en el envío de crudo es menor que en meses anteriores, ya que las reservas internacionales están más bajas. Esto hace que los precios reaccionen de inmediato ante cualquier conflicto que ponga en peligro el paso de los barcos hacia las refinerías de Asia y Europa.
Por su parte, el gas natural también sintió el impacto de las tensiones, aunque cerró con variaciones menores alrededor de los 62 euros por megavatio hora. Sin embargo, en lo que va del mes, tanto el petróleo como el gas acumulan subas importantes que vuelven a complicar el costo de la energía a nivel mundial.
Esta suba en el costo de los combustibles golpeó de lleno a las bolsas europeas, que cerraron la jornada con pérdidas generales superiores al 1,5%. Al mismo tiempo, los analistas económicos señalan que el aumento del petróleo representa un problema directo para la política monetaria de entidades como la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco Central Europeo. El temor de las autoridades es que un barril elevado vuelva a empujar la inflación hacia arriba, lo que podría obligar a mantener altas las tasas de interés o frenar los recortes que se tenían previstos para los próximos meses.






















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