El fundador y presidente de Reimpex S.A., Jorge Samaniego, recordó los inicios de la empresa que hoy figura entre los principales fabricantes de motocicletas del Paraguay, destacando que el crecimiento empresarial fue el resultado de años de sacrificio, planificación familiar y adaptación a las crisis económicas que atravesó el país.
Durante una entrevista con Radio 1000, el empresario relató que la compañía nació hace más de tres décadas como un proyecto familiar impulsado junto a su esposa, Gloria, cuando ambos trabajaban en relación de dependencia y decidieron apostar por un emprendimiento propio.
“Teníamos 25 años, dos hijos pequeños y un plan de vida que habíamos construido juntos. Dejamos la seguridad de un salario fijo para apostar por una empresa propia”, recordó.
Samaniego señaló que los primeros años estuvieron marcados por las dificultades propias de emprender en el Paraguay de la década de 1990, un contexto caracterizado por la informalidad, el contrabando y las distorsiones del mercado. En ese escenario, Reimpex comenzó importando una amplia variedad de productos, desde artículos de consumo masivo hasta insumos industriales.
El empresario sostuvo que la consolidación no fue inmediata y aseguró que una empresa necesita al menos una década para alcanzar estabilidad. “Los primeros diez años se gatea. Ni siquiera se camina”, afirmó.
Uno de los momentos decisivos para el crecimiento de la compañía se produjo a mediados de los años 90, cuando una operación comercial vinculada a la venta de papel para diarios permitió una importante capitalización de la empresa. Los recursos obtenidos fueron reinvertidos íntegramente en el negocio, impulsando una nueva etapa de expansión.
Posteriormente, Reimpex decidió abandonar la diversificación de productos para concentrarse en un rubro específico: las motocicletas. La elección respondió, según explicó Samaniego, a que se trataba de un mercado más formalizado y con mejores condiciones para competir de manera transparente.
La empresa dio entonces el salto hacia la industrialización mediante el ensamblaje local de motocicletas, incorporándose a un régimen de producción nacional vigente desde finales de los años noventa. Lo que comenzó con una capacidad de apenas una docena de unidades por día llegó a convertirse en una operación capaz de producir hasta 400 motocicletas diarias en sus momentos de mayor actividad.
Samaniego destacó que el paso de comerciante a industrial representó una transformación profunda para la empresa y una contribución al desarrollo económico del país. “Ser industrial significa generar empleo local y agregar valor dentro del Paraguay”, expresó.
El empresario también recordó las dificultades provocadas por las crisis bancarias de 1995 y 1997, así como por la recesión económica de comienzos de la década del 2000, períodos que pusieron a prueba la supervivencia de numerosas compañías paraguayas.
A pesar de ese contexto adverso, Reimpex logró expandirse e incluso incursionó en la exportación de motocicletas al Brasil. Según relató, durante un proyecto desarrollado en la ciudad de Sorocaba, en el estado de São Paulo, la marca Leopard llegó a posicionarse entre las más vendidas del mercado local.
Actualmente, el grupo empresarial emplea de manera directa a unas 700 personas y genera cientos de puestos de trabajo adicionales a través de servicios tercerizados y su cadena de valor.
Samaniego subrayó que detrás de cada empresa exitosa existe una historia de riesgos y decisiones difíciles que muchas veces pasan desapercibidas para la sociedad.
“La gente suele ver el resultado final, pero no siempre observa el riesgo que implica invertir, generar empleo y sostener una empresa durante décadas”, concluyó.
























Discussion about this post