Keiko Fujimori asumirá la presidencia de Perú el próximo 28 de julio, marcando el regreso del fujimorismo al Ejecutivo después de 25 años. La líder de Fuerza Popular llega al poder con una agenda centrada en seguridad, reactivación económica, salud y educación, en un escenario marcado por la polarización política y la desconfianza ciudadana hacia las instituciones.
“La principal propuesta durante la campaña fue la seguridad”, señaló la politóloga Eliana Carlin, de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), quien indicó que aún persisten interrogantes sobre la implementación de un plan integral contra el crimen organizado.
Entre las principales promesas del nuevo Gobierno figuran la ampliación de sistemas de videovigilancia, la creación de centros de comando y control, el fortalecimiento de la presencia policial, la construcción de cuatro megaprisiones y la ejecución de obras de infraestructura para atraer inversiones y generar empleo.
No obstante, especialistas advierten que la puesta en marcha de estas iniciativas dependerá de la capacidad fiscal del Estado y de la respuesta ante desafíos como la inseguridad, las brechas en infraestructura y la eventual llegada de un nuevo fenómeno de El Niño.
En el ámbito internacional, Fujimori deberá gestionar el delicado equilibrio entre Estados Unidos y China, en momentos en que Perú se ha convertido en una pieza clave de la geopolítica regional. China es actualmente el principal socio comercial del país, con un intercambio superior a los USD 40.000 millones anuales, mientras que Estados Unidos ocupa el segundo lugar.
Uno de los factores determinantes en esta relación es el puerto de Chancay, una obra de USD 3.500 millones que reducirá los tiempos de transporte marítimo entre Perú y China y posicionará al país como un importante centro logístico entre Sudamérica y Asia.
“Perú es tal vez el país de la región donde más está en juego la competencia entre dos potencias mundiales”, afirmó Michael Shifter, profesor de la Universidad de Georgetown y expresidente de Diálogo Interamericano.
Cabe mencionar que, analistas coinciden en que la nueva presidenta buscará una mayor cercanía política y en materia de seguridad con Washington, sin renunciar a los beneficios económicos derivados de su relación con Pekín. En ese contexto, el desafío de Fujimori será mantener un equilibrio que permita fortalecer la posición de Perú en América Latina, mientras enfrenta las demandas internas de una ciudadanía que exige resultados inmediatos.
Fuente: Dw español.
























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