El fútbol mundial atraviesa una de sus mayores crisis institucionales de los últimos años. La AFC, la Concacaf y la UEFA difundieron un comunicado conjunto en el que expresan su preocupación por la conducción de la FIFA y cuestionan decisiones adoptadas bajo la presidencia de Gianni Infantino. Las tres confederaciones también han iniciado conversaciones preliminares sobre la posibilidad de organizar torneos entre ellas si no se encuentra una solución rápidamente.
El documento, firmado por los presidentes y secretarios generales de las tres confederaciones, está dirigido a toda la «familia del fútbol» y reivindica el carácter colectivo del crecimiento experimentado por este deporte durante la última década. En ese sentido, sostienen que los avances alcanzados no pueden atribuirse a una sola persona, en una clara referencia al máximo dirigente de la FIFA.
Los firmantes también aclaran que su reclamo no tiene relación con cuestiones económicas ni con el respaldo que las distintas federaciones hayan recibido de la FIFA. Tampoco buscan modificar acuerdos adoptados de manera colectiva, como la ampliación de determinadas competiciones o la designación de los países anfitriones de los Mundiales de 2030 y 2034.
El conflicto, sostienen, se centra en un aspecto considerado mucho más delicado: la preservación de la integridad del fútbol y la confianza en las autoridades elegidas para gobernarlo.
El punto que desató la crisis
Uno de los principales cuestionamientos está relacionado con el intento de comercializar una participación en la propia Copa del Mundo de la FIFA. Las tres confederaciones calificaron esa iniciativa como una “profunda falta de juicio” y consideraron que representó una ruptura de confianza con las instituciones que la FIFA tiene la responsabilidad de representar y servir.
También cuestionaron la explicación ofrecida posteriormente por el organismo ante sus vicepresidentes y las 211 asociaciones miembro. Según AFC, Concacaf y UEFA, el episodio no puede reducirse a un problema de comunicación, ya que la propuesta habría sido inaceptable desde su origen, además de haber sido impulsada con plazos demasiado ajustados y sin una consulta adecuada.
Para las confederaciones, estas condiciones limitaron las posibilidades de análisis y control interno sobre una decisión de alto impacto.
Exigen una investigación independiente
La desconfianza alcanza igualmente al proceso de revisión anunciado por la FIFA. Las tres organizaciones rechazaron que el propio organismo sea responsable de investigar lo sucedido y reclamaron una evaluación a cargo de un tercero completamente independiente.
La exigencia contempla que ese proceso no cuente con la participación de funcionarios de la FIFA ni de otros actores vinculados al ecosistema futbolístico, con el objetivo de garantizar una investigación imparcial.
El comunicado también cuestiona la forma en que se desarrolló una reciente reunión de liderazgo en Marruecos. Según los firmantes, solo participó uno de los cargos electos, sin presencia de integrantes del Consejo de la FIFA ni de representantes de las asociaciones miembro. La reunión quedó concentrada en un comité de gestión integrado por personal contratado por el organismo.
Para las tres confederaciones, trasladar este tipo de encuentros fuera de Zúrich y limitar la participación de dirigentes electos profundiza las dudas sobre la manera en que la FIFA está gestionando la crisis.
El pronunciamiento conjunto de AFC, Concacaf y UEFA marca así un inusual frente común de las principales estructuras del fútbol internacional y expone un deterioro de la confianza en la conducción de la FIFA.

























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