Cada segundo viernes de agosto, Paraguay rinde homenaje a la chipa, un emblema que trasciende fronteras culinarias y que fue consagrado por la Ley Nº 5267/2014 como Alimento Nacional y Patrimonio Cultural Inmaterial del país. En el marco de esta festividad, la historiadora, escritora y docente Margarita Miró ofreció una entrevista en el programa Una tarde perfecta por Radio 1000, donde repasó la evolución de este ícono gastronómico cuyo origen se vincula a las antiguas tradiciones de los pueblos franciscanos.
Durante el contacto telefónico, Miró resaltó el esfuerzo de las comunidades locales para proyectar la chipa a escala internacional, haciendo una mención especial a los pobladores de Eusebio Ayala (Barrero). La especialista recordó que, gracias a este impulso ciudadano y al acompañamiento de la Secretaría Nacional de Cultura, el pasado 31 de diciembre se presentó de manera oficial la postulación de la chipa para ingresar a la prestigiosa lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco.
La investigadora enfatizó las cualidades que convirtieron a la chipa en un recurso fundamental para la supervivencia del pueblo paraguayo durante contingencias cruentas de su historia, entre ellas la Guerra de la Triple Alianza. Miró destacó su practicidad, su capacidad de conservación por varios días y el hecho de no requerir cubiertos para su consumo, factores que permitieron alimentar a la población en épocas de extrema escasez.
Asimismo, Miró cuestionó las posturas que históricamente relegaron a las recetas tradicionales por considerarlas del ámbito del mboriahu (pobreza), desprovistas de valor. Exigió una mirada holística e integral para abordar la chipa desde las distintas ciencias, asegurando que se encuentra entre los mejores panes del mundo por su aporte nutricional y su riqueza interdisciplinaria.
En la misma línea, la docente hizo hincapié en la necesidad de estudiar y preservar otros platos tradicionales nacidos de la creatividad campesina y el trabajo pesado, como el reviro (alimento propio de las faenas yerbales y del monte), el mandi’o chyryry y el kabure. Este último, según destacó, logró saltar de las cocinas del interior para convertirse también en un bien patrimonial. Finalmente, celebró que las instituciones culturales cuenten hoy con departamentos enfocados exclusivamente en la preservación de la gastronomía nacional.
























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