Héctor Cristaldo, titular de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), en charla con Economía A 1000, señaló que el fenómeno El Niño representa una preocupación menor en comparación con las sequías extremas.
«Uno de los frentes es el fenómeno climático, El Niño, pero en general no es para alarmarse. De nuestra experiencia con los años, El Niño suelen ser años de buena cosecha porque significa lluvia. Y con lluvia hay producción. Más o menor cantidad, pero hay producción. La sequía es el peor escenario, donde la producción cae como vimos en el 2022 a niveles puede caer a niveles de 1.000 kilos por hectárea, como fue en el 2022, y eso es muy perjudicial. Por eso que El Niño puede tener contingencias de dificultades en el manejo del cultivo, cuando hay que curar las plantas, o en la cosecha si se alargan las lluvias, puede afectar la calidad, pero va a haber producción», apuntó el Cristaldo.
Donde el sector sí vislumbra un escenario más complejo es en la estructura de costos. Cristaldo enfatizó el impacto del precio de los combustibles, que registró un incremento cercano al 40% en un periodo muy breve durante el año.
Asimismo, remarcó que la fijación de precios para los insumos agrícolas y los granos ya no responde únicamente a la ley de oferta y demanda, sino que está fuertemente condicionada por la geopolítica y los conflictos bélicos internacionales.
Según el dirigente, cualquier anuncio sobre nuevos aranceles o sanciones en el ámbito global genera una volatilidad inmediata en los mercados, lo que añade una carga considerable de incertidumbre para la planificación del productor.

























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