Paraguay se encuentra entre los países con menor desempeño en las pruebas PISA, de acuerdo con los resultados presentados en la evaluación internacional de estudiantes. La posición del país vuelve a poner en el centro de atención el nivel de aprendizaje de los alumnos paraguayos y las dificultades que enfrenta el sistema educativo.
La infografía muestra a Paraguay en el penúltimo lugar del listado regional, solamente por encima de Guatemala, mientras que los mejores resultados de Latinoamérica corresponden a Uruguay y Chile.
A nivel internacional, los primeros lugares están ocupados principalmente por países y economías asiáticas. B-S-J-Z (China), Singapur, Macao y Taipéi Chino aparecen entre los sistemas educativos con mejores resultados, con puntuaciones muy superiores al promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
En el caso paraguayo, los resultados son especialmente preocupantes en ciencias. Según los datos de PISA 2022 de la OCDE, Paraguay obtuvo un promedio de 368 puntos en esta área, ubicándose entre los desempeños más bajos de los países y economías participantes. Además, apenas el 29% de los estudiantes paraguayos alcanzó el nivel 2 o superior, considerado el nivel básico de competencia; el promedio de la OCDE fue del 76%.
La situación también es crítica en matemáticas. Paraguay obtuvo 338 puntos, con apenas el 15% de los estudiantes alcanzando al menos el nivel 2 de competencia, frente al 69% registrado como promedio entre los países de la OCDE.
En lectura, el panorama tampoco resulta alentador. Los estudiantes paraguayos obtuvieron un promedio de 373 puntos, manteniéndose por debajo de los niveles de desempeño esperados y del promedio de la OCDE.
La evaluación PISA analiza a estudiantes de 15 años y busca medir no solamente los conocimientos adquiridos, sino también la capacidad de aplicar esos conocimientos para resolver problemas, comprender información y desenvolverse en situaciones de la vida cotidiana. Paraguay participó en PISA 2022 con 5.084 estudiantes de 281 instituciones educativas.
Los resultados dejan así un desafío importante para el sistema educativo paraguayo: mejorar los aprendizajes fundamentales y reducir la cantidad de estudiantes que no alcanza las competencias básicas en matemáticas, lectura y ciencias.
Para Gabriel Espínola, secretario general de la Organización de Trabajadores de la Educación del Paraguay-Auténtica (OTEP-A), los resultados deben analizarse considerando el nivel de inversión destinado a la educación pública y las condiciones en las que se desarrolla el proceso de enseñanza.
Espínola sostuvo, en entrevista con Radio 1000, que mientras no se consolide un aumento sostenido de la inversión educativa, será difícil revertir los bajos resultados. A esto sumó la necesidad de fortalecer la formación inicial y continua de los docentes, además de atender las condiciones socioeconómicas que afectan a los estudiantes.
El dirigente también mencionó el impacto que tuvo la pandemia en los alumnos evaluados. Señaló que, al tratarse de jóvenes de 15 años, muchos de ellos permanecieron fuera de las aulas durante un periodo prolongado como consecuencia de la emergencia sanitaria.
“Eso evidentemente tiene sus consecuencias”, afirmó Espínola, quien además cuestionó el rezago del sistema educativo paraguayo en materia de tecnología y advirtió que la educación a distancia durante la pandemia no permitió garantizar plenamente el aprendizaje.
El dirigente reconoció además que el propio sector docente debe revisar sus prácticas. “Nosotros no nos vamos a sacar la jeringa, somos parte de ese proceso”, manifestó, al considerar necesario revisar profundamente tanto la formación inicial como la capacitación continua de los educadores.
Según Espínola, la formación continua de los docentes es actualmente insuficiente y la formación inicial presenta importantes debilidades. A su criterio, estos aspectos deben ser analizados junto con otros factores estructurales y, posteriormente, traducidos en decisiones concretas.
Entre los cambios que considera necesarios planteó la implementación de una jornada escolar extendida, en reemplazo del actual sistema organizado principalmente por turnos.
Explicó que una jornada de 7:00 a 11:00, con un receso de entre 15 y 20 minutos, no representa necesariamente tres horas y media efectivas de trabajo pedagógico, debido a que en los últimos años se incorporaron actividades vinculadas al programa Hambre Cero y la distribución de la merienda escolar.
“Un régimen profesional, un régimen laboral, tiene que proyectarnos a desarrollar jornada extendida”, sostuvo.
Para implementar este modelo, agregó, será necesario aumentar la inversión, contratar especialistas y más profesionales, además de equipar adecuadamente las instituciones educativas para responder a las necesidades actuales.
“¿Qué es lo que estamos teniendo dentro de la escuela?”, cuestionó Espínola, al señalar que no basta con garantizar la apertura de los establecimientos educativos, sino que se debe asegurar que dentro de ellos existan las condiciones necesarias para mejorar efectivamente los aprendizajes.
Los resultados de PISA 2022 plantean así un desafío de fondo para el sistema educativo paraguayo: elevar los niveles de aprendizaje y garantizar que una mayor cantidad de estudiantes alcance las competencias básicas en matemáticas, lectura y ciencias.
Fuente: Medios Internacionales




















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