La Fuerza Aérea Brasileña (FAB) interceptó dos aeronaves sospechosas procedentes de Venezuela y Bolivia en operativos realizados el 22 y 23 de octubre. Los procedimientos terminaron con un helicóptero abandonado en el estado de Roraima y una avioneta incendiada en Mato Grosso. En ambos casos, los pilotos desaparecieron antes de la llegada de las autoridades.
El primer episodio ocurrió el 22 de octubre, cuando los sistemas de vigilancia detectaron un helicóptero Robinson R44 negro que volaba a baja altura en Roraima, dentro de la Zona de Identificación de Defensa Aérea (ZIDA 41). La aeronave, procedente de Venezuela, no tenía un plan de vuelo registrado ni una matrícula identificable.
Ante la detección, el Comando de Operaciones Aeroespaciales (Comae) envió un caza A-29 Super Tucano para identificar el aparato y realizar las maniobras de interceptación. El piloto del helicóptero no habría respondido a las instrucciones de la defensa aérea brasileña y terminó aterrizando por la fuerza a unos 100 kilómetros de Boa Vista, la capital del estado.
Más tarde, un helicóptero H-60 Black Hawk del Escuadrón Pelícano llegó al lugar para inspeccionar la zona. Los efectivos encontraron el Robinson R44 abandonado, pero no lograron localizar a su piloto.
Al día siguiente, durante la mañana del 23 de octubre, otro A-29 Super Tucano interceptó una avioneta Cessna sospechosa que había ingresado de manera irregular al espacio aéreo brasileño desde Bolivia. El episodio se registró en el estado de Mato Grosso, en la región centro-oeste del país.
Según los antecedentes del caso, el piloto realizó un aterrizaje forzoso en la pista de una explotación agrícola del municipio de Juara, en la Fazenda Monte Azul, ubicada a unos 85 kilómetros del centro de la localidad. Una vez en tierra, prendió fuego a la aeronave y escapó a pie.
Tras el incidente, el Grupo Especial de Seguridad Fronteriza (Gefron), dependiente de la Secretaría de Seguridad Pública regional, coordinó las actuaciones con la Fuerza Aérea Brasileña y la Policía Federal. Los investigadores analizaban la posible vinculación del vuelo con el tráfico de drogas mediante operaciones clandestinas.
Los dos procedimientos, separados por apenas 24 horas, tuvieron un desenlace similar: la intervención de aviones militares brasileños, el abandono de las aeronaves y la fuga de sus pilotos. Mientras las autoridades avanzaban con las investigaciones, la posible relación de los vuelos con actividades ilícitas permanecía bajo sospecha.
Fuente: InfoDefensa























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