Christa Pike, la mujer que sobrevivió a un intento de ejecución mediante inyección letal en Tennessee, Estados Unidos, rompió el silencio y contó las secuelas físicas y emocionales que enfrenta. «Sanar no es lo mismo que estar bien», advirtió en su primera declaración pública desde el fallido procedimiento.
«Desde aquella noche no hubo un solo momento en el que no sintiera dolor. Me duele el cuerpo, los brazos, las manos y la garganta. Todavía me cuesta hablar», expresó Pike, de 50 años, en un mensaje dictado a sus abogados. También reconoció que las consecuencias van más allá de las lesiones físicas: «Hay dolor en mi mente y en mi alma».
El 30 de setiembre, las autoridades de Tennessee intentaron ejecutarla con dos dosis de pentobarbital por el asesinato de su compañera de estudios Colleen Slemmer, ocurrido en 1995. La joven había sido asesinada a golpes y puñaladas.
Tras el procedimiento, Pike fue internada en estado crítico y conectada a un respirador artificial. Sus abogados llegaron a temer que no sobreviviera. Sin embargo, logró despertar y comenzó a recuperar algunas capacidades, como hablar y caminar con asistencia.
«Estaba preparada para morir. En cambio, desperté sola en un hospital, confundida y con dolor», relató.
Según el Centro de Información sobre la Pena de Muerte (Death Penalty Information Center), Pike es la única persona que ha sobrevivido a una ejecución mediante una inyección de sustancias químicas letales.
Ahora enfrenta una nueva batalla judicial para impedir que el Estado vuelva a intentar ejecutarla. Después de permanecer diez días hospitalizada, fue trasladada nuevamente a prisión a principios de octubre, donde continúa bajo atención médica.
En su declaración, también denunció las condiciones de aislamiento en las que permanece recluida. «Desde aquella noche estuve prácticamente aislada en la unidad médica de la prisión, lejos de otras personas y de los vínculos humanos que tanto significan para mí», señaló.
Pike recordó que pasó 28 años en régimen de aislamiento y sostuvo que su situación actual le hace revivir aquella experiencia. «Ese aislamiento tiene su propia forma de dolor. Gran parte de lo que vivo hoy es una repetición de esa situación«, agregó.
El fallido procedimiento provocó una reacción inmediata del gobernador republicano de Tennessee, Bill Lee, quien ordenó investigar lo sucedido en la cámara de ejecución y suspendió sin nueva fecha otra ejecución que estaba prevista para este año.
El caso también generó indignación entre los familiares de Slemmer, quienes cuestionaron que la atención pública se haya concentrado en la situación de Pike y no en la víctima. «Creo que el Estado me debe una gran disculpa», afirmó May Martinez, madre de la joven asesinada, en declaraciones a WTLV, una cadena afiliada a CNN.
Por su parte, Lee descartó dar señales de que esté dispuesto a conmutar la pena. Consultado esta semana en Nashville, sostuvo que Pike continúa bajo custodia y condenada conforme a las leyes estatales.
«Supongo que su condena seguirá siendo la misma, a menos que los tribunales determinen lo contrario», concluyó.
























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