El vicepresidente de la República, Pedro Alliana, marcó distancia de la conducción del jefe de Estado Santiago Peña y aseguró que sus advertencias sobre la situación financiera del país no fueron escuchadas. Aunque puso en suspenso su proyecto presidencial, aclaró que no se considera fuera de la carrera electoral y que su decisión dependerá de que el Gobierno resuelva los problemas pendientes.
«Lo que yo siento es que no me escuchó en su momento, lastimosamente. Y seguramente tampoco escuchó a otros amigos», expresó Alliana, al referirse a los planteamientos que viene realizando desde hace casi un año sobre el manejo de las finanzas públicas.
El segundo del Ejecutivo insistió en que su prioridad es encontrar una salida a la crisis financiera antes de volver a discutir cuestiones electorales. Sin embargo, dejó una frase con fuerte contenido político al defender sus condiciones para aspirar a la Presidencia: «Creo que el país se pierde un gran posible presidente de la República».
Alliana aseguró que no tiene intereses económicos vinculados al Estado y que su intención es ejercer la función pública sin compromisos particulares.
«Yo no tengo terreno, no tengo negocio con el Estado, no tengo banco, no tengo absolutamente nada. Solo me interesa hacer bien mi gestión, ir a dormir tranquilo a mi casa y salir a caminar tranquilo por la calle», apuntó el vicepresidente.
También reivindicó su experiencia y preparación para conducir el país, aunque reconoció que las condiciones actuales no le permiten avanzar con una definición electoral.
«Sé que tengo la capacidad, la preparación, el conocimiento de lo que es el Estado y tengo todas las buenas intenciones, pero así como están las cosas, no», sostuvo.
La conversación volvió entonces sobre el condicionamiento que el vicepresidente le plantea a Peña: no avanzar con su candidatura presidencial mientras no se resuelva el problema financiero.
























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