Al menos 26 personas murieron y otras cinco resultaron heridas el lunes tras una serie de bombardeos rusos contra una escuela de Komishuvaja, en la región de Zaporizhia, al sureste de Ucrania. El establecimiento funcionaba como centro de distribución de ayuda humanitaria para los vecinos que permanecen en esa localidad, situada cerca del frente de combate.
Entre los fallecidos hay dos integrantes de los equipos de emergencia y cuatro policías, según el último balance del Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania.
El ataque se desarrolló en varias etapas. Las primeras bombas impactaron durante la mañana sobre el edificio escolar. Después, las fuerzas rusas lanzaron otros nueve explosivos contra el sector donde civiles se habían refugiado para protegerse de las detonaciones iniciales.
La secuencia de impactos alcanzó también el refugio y dejó a varias personas atrapadas entre los escombros, lo que dificultó las tareas de rescate.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, calificó el episodio como un ataque «absolutamente horrendo» y acusó a Moscú de conocer de antemano la función humanitaria que cumplía el establecimiento.
«Los rusos no podían no saber que cada semana los vecinos que se han quedado en Komishuvaja reciben ayuda humanitaria en ese mismo lugar», afirmó el mandatario en un mensaje publicado en Telegram.
En un primer informe, Zelensky había informado de 18 víctimas fatales. Sin embargo, el avance de los operativos de búsqueda elevó posteriormente el número a 24. Los servicios de emergencia confirmaron además cinco heridos, entre ellos dos miembros de los equipos que participaron en las tareas de asistencia.
Fuente: AFP





















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