El partido del opositor Péter Magyar ganó las elecciones en Hungría, desbancando a Viktor Orbán, que llevaba 16 años en el poder. Y el resultado fue contundente: con el 96% de los votos escrutados, el candidato del partido Tisza obtiene 138 escaños, frente a 54 para Fidesz, la formación de Orbán. Magyar logró además la «supermayoría» parlamentaria, es decir, más de dos tercios del Parlamento, lo que le permitirá gobernar sin depender de alianzas.
La alta participación ya apuntaba a un posible vuelco. Según los últimos datos disponibles, a media hora del cierre de las urnas era del 77,8% de los 7,5 millones de electores registrados.
Esto supone la mayor movilización desde la caída del comunismo, y señalaba que los que esperaban una derrota de Orbán esta vez se habían movilizado.
Tras cuatro mandatos consecutivos, en los que había contado desde 2016 con «supermayoría» parlamentaria, Orbán había moldeado un sistema a su medida —una «democracia iliberal», según la definición de los politólogos, que también dificultaba el camino de sus opositores. Pero el creciente descontento ha llevado a su derrota. Los expertos señalaban que, para ganar en este sistema, Magyar necesitaría más del 50% de los votos. Y así fue.
Una derrota anticipada, pero también inesperada, y que puede resultar clave en Bruselas. «Para nosotros el resultado es doloroso, pero han dejado claro que no nos otorgan la responsabilidad de gobernar», declaró Orbán a primera hora de la noche del domingo, cuando faltaba por contar aún casi la mitad de los votos.
Fuente: BBC-Mundo





















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