La incorporación de medicamentos basados en agonistas del GLP-1, como el semaglutida, marca un avance significativo en el tratamiento de la diabetes y la obesidad, según explicó la especialista Elizabeth Valinotti Delmás en una entrevista con Radio 1000.
De acuerdo con la profesional, estos fármacos han permitido mejorar de manera notable los controles metabólicos en los pacientes, logrando reducir la hemoglobina glicada a niveles históricamente bajos, además de disminuir el consumo de insulina. Este último punto resulta clave, ya que también reduce el riesgo de episodios de hipoglucemia.
Valinotti destacó que estos medicamentos cuentan con sólida evidencia científica y beneficios fármaco-económicos, posicionándose actualmente como pilares en el tratamiento tanto de la diabetes como de la obesidad. Asimismo, señaló que su uso se está extendiendo a otras patologías como la apnea obstructiva del sueño y el síndrome de ovario poliquístico.
En cuanto a los efectos adicionales, mencionó que estudios recientes sugieren una disminución del riesgo de mortalidad por causas cardiovasculares y por otras enfermedades, incluidos ciertos tipos de cáncer asociados a la resistencia a la insulina, como los de mama y endometrio.
La especialista recordó además que la Organización Mundial de la Salud ha advertido sobre el potencial impacto global de estos tratamientos, señalando que su uso adecuado podría contribuir a reducir significativamente la mortalidad anual.
No obstante, advirtió sobre el uso inadecuado del fármaco en personas sin indicación médica precisa, especialmente con fines estéticos. “Existe cierto estigma debido a quienes lo utilizan para bajar pocos kilos sin cumplir criterios clínicos”, señaló.
En Paraguay, el Instituto de Previsión Social atiende a unos 61.000 pacientes con diabetes en casi todo el territorio nacional, lo que refuerza la importancia de abordar la obesidad como una enfermedad grave y no meramente estética.
Finalmente, Valinotti enfatizó que estos tratamientos deben ser indicados exclusivamente por médicos especialistas, respetando condiciones adecuadas de almacenamiento —como la cadena de frío— ante el riesgo de falsificaciones en el mercado.
La experta concluyó que, pese a las controversias, no se debe “satanizar” el uso de estos medicamentos, considerando su impacto positivo a largo plazo en la salud pública.






















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