Los agentes fiscales de la Unidad Especializada de Antiterrorismo, Joel Díaz y Joel Cazal, obtuvieron sentencia condenatoria contra Sergio Mariz Domínguez, Francisco Mariz Domínguez y Medardo Florenciano Morínigo, procesados por hechos vinculados a la detentación ilícita de armas de guerra, asociación terrorista, producción de riesgos comunes y financiamiento logístico al grupo criminal autodenominado Agrupación Campesina Armada-Ejército del Pueblo (ACA-EP). Al respecto habló con Radio 1000 Joel Cazal, agente fiscal de la causa.
Tras el juicio oral y público desarrollado en la ciudad de Asunción, el Tribunal de Sentencia integrado por los magistrados Dina Marchuk, Federico Rojas y María Luz Martínez, tuvo plenamente acreditado que los acusados mantenían en su poder armas de guerra utilizadas en diversos atentados perpetrados por la citada organización, además de proveer recursos logísticos y económicos para el sostenimiento de sus operaciones.
De acuerdo con lo resuelto, el Tribunal impuso la pena de 16 años de prisión a Sergio Mariz Domínguez, tras comprobarse que en su vivienda se ocultaba un fusil de guerra M4, con número de serie borrado, vinculado balísticamente a múltiples ataques armados atribuidos al ACA-EP.
Por su parte, Francisco Mariz Domínguez fue condenado a 17 años de pena privativa de libertad, al demostrarse que no solo custodiaba el mismo fusil junto con su hermano, sino que también participaba en la compra y entrega de víveres e insumos a combatientes de la agrupación, configurando un claro apoyo logístico.
En cuanto a Medardo Florenciano Morínigo, recibió la sanción de 18 años de prisión, luego de comprobarse que en su domicilio se halló una escopeta Zafer calibre 12 utilizada en el ataque a una patrullera policial con resultado de tres víctimas fatales, así como insumos, uniformes y equipos de comunicación, además de audios que revelaban su implicancia en operaciones financieras del grupo armado.
Además los tres acusados, por sus vínculos familiares directos con miembros activos y abatidos del ACA-EP, asumieron un rol de colaboradores logísticos dentro de la estructura criminal, contribuyendo a la custodia de armas, el financiamiento y la provisión de recursos materiales que fortalecieron la operatividad de la organización.
Fuente: Concepción al Día
























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