El narcotraficante uruguayo Luis Fernández Albín, capturado en Argentina y extraditado a Uruguay, dice que en la cárcel uruguaya en la que cumple prisión preventiva sufre «tortura psicológica, amenazas y un aislamiento prolongado innecesario». Fernández Albín es señalado por planear el atentado del 28 de septiembre contra la fiscal uruguaya Mónica Ferrero y por integrar una red narco vinculada a grandes cargamentos de cocaína.
Su defensa había presentado recursos de habeas corpus que fueron desestimados por la Justicia uruguaya buscando mejorar las condiciones. En uno de las solicitudes, pedía tener acceso a un televisor y una heladera.
El juez de Crimen Organizado de primer turno, Fernando Islas, rechazó hace pocos días un segundo recurso de habeas corpus presentado por la defensa del narcotraficante, informó este lunes el diario El País.
En el escrito, el imputado, consignado por ese medio uruguayo, insiste nuevamente con que se siente «torturado» y en un «aislamiento prolongado» y realiza una serie de pedidos.
Tras ser extraditado desde Argentina, el narcotraficante Fernández Albín fue imputado en Uruguay por narcotráfico, lavado de activos y contrabando, y enviado a prisión preventiva. Para hacer sentir sus reclamos, una de las estrategias que utilizó fue la de recurrir a una huelga de hambre.
La defensa del narcotraficante había llegado a un acuerdo con el Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) en enero, que motivó que los abogados retiraran el primer recurso de habeas corpus. Pero ese acuerdo quedaba atado a que el imputado fuera cambiado de centro penitenciario.
Para establecer este sistema, las autoridades tuvieron en cuenta las pericias que el Instituto Técnico Forense hizo sobre Fernández Albín, que constataron que no tiene riesgos ni problemas de salud mental. «Se realiza con pleno respeto a los derechos humanos, garantizando el acceso a los derechos básicos conforme a la normativa nacional e internacional vigente», dice el informe publicado entonces por el Ministerio del Interior.
El juez Islas, en tanto, realizó una inspección ocular en la celda y observó que tiene luz eléctrica, agua potable fría y caliente, ducha y elementos de higiene.
En el escrito Fernández Albín enumera la «privación de televisión y heladera», y una «alimentación inadecuada».
Durante una declaración ante el juez, en tanto, Fernández Albín insistió en que en la cárcel está siendo sometido a una tortura por el aislamiento prolongado al que es sometido. «Lo único que me falta para parecer Mandela es que me pongan a picar piedras», dijo según la declaración citada en una sentencia judicial informada por El País.
«Tengo que decirle al juez que si me pasa algo, que alguien se haga responsable, porque ya no aguanto más», señaló.
Fernández Albín puede acceder a dos horas de patio por día, dos llamadas telefónicas por semana de tres minutos cada una y una excepcional de larga duración. Una vez por semana, además, recibe la visita de sus hijas.
Fuente: El País – Uruguay





















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