Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) reflejan una mejora sostenida en el nivel educativo de la población paraguaya de 15 años y más durante las últimas tres décadas. Entre el Censo Nacional de 1992 y el de 2022, el promedio de años de estudio pasó de niveles cercanos a la educación primaria completa a valores más próximos a la educación media.
En 1992, los hombres registraban un promedio de 6,6 años de estudio y las mujeres 6,3 años. Tres décadas después, ambos grupos superaron ampliamente esos niveles: los hombres alcanzaron un promedio de 9,7 años y las mujeres 10 años de escolaridad.
El avance representa una señal positiva para el desarrollo del capital humano, ya que una mayor formación suele estar asociada a mejores oportunidades laborales, mayor capacidad de adaptación tecnológica y mayores ingresos. Sin embargo, el promedio actual aún se encuentra por debajo de la culminación plena de la educación media, considerada cada vez más necesaria para acceder a empleos formales, técnicos y mejor remunerados.
Los datos también muestran una evolución favorable en la trayectoria educativa de las mujeres. En 2022, el 27,1% de las mujeres de 15 años y más alcanzó 13 o más años de estudio, frente al 20,9% de los hombres. Esta diferencia de 6,2 puntos porcentuales evidencia una mayor presencia femenina en los niveles educativos superiores.
Entre los hombres, el grupo más numeroso se concentra en el rango de 10 a 12 años de estudio, con el 33,2% de la población, mientras que entre las mujeres esa proporción alcanza el 28,2%. En los niveles más bajos de escolaridad, las diferencias entre ambos sexos son reducidas.
No obstante, la principal desigualdad se observa al comparar las áreas urbanas y rurales. Según el INE, el 30% de la población urbana de 15 años y más cuenta con 13 o más años de estudio, mientras que en las zonas rurales esa proporción apenas llega al 10,7%.
La brecha también se refleja en los niveles educativos más bajos. En el área rural, el 5,9% de la población no posee años de estudio, frente al 2,4% en las ciudades. Asimismo, el 12,5% de los habitantes rurales registra entre uno y tres años de escolaridad, más del doble que el 5,2% observado en zonas urbanas.
Por otro lado, el 33,8% de la población urbana cuenta con entre 10 y 12 años de estudio, mientras que en el área rural el porcentaje alcanza solo el 23,7%. Estos datos evidencian que el lugar de residencia continúa siendo un factor determinante en las oportunidades educativas y, por extensión, en las posibilidades de inserción laboral y desarrollo económico.
Si bien Paraguay logró importantes avances en materia de cobertura educativa y aumentó significativamente el promedio de años de estudio de su población, los desafíos siguen siendo relevantes. Entre ellos figuran mejorar la calidad de la enseñanza, reducir la deserción escolar, ampliar el acceso a la educación técnica y superior y garantizar que una mayor formación se traduzca en empleos de calidad, mayor productividad y un crecimiento económico más inclusivo.
Fuente: ABC Color























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