El presidente de la República, Santiago Peña, expresó un optimismo renovado antes participar en la ceremonia de asunción de la nueva mandataria peruana, Keiko Fujimori, destacando la oportunidad histórica para dinamizar las relaciones bilaterales y profundizar la integración en Sudamérica. El jefe de Estado subrayó los lazos históricos de afecto que unen a ambas naciones y reafirmó la vocación de Asunción de constituirse en un centro neurálgico de integración regional. En ese contexto, señaló que, si bien el intercambio comercial actual entre Paraguay y Perú sigue siendo modesto, el desarrollo de infraestructura estratégica como el Corredor Bioceánico permitirá conectar de manera directa los productos nacionales con los puertos del Pacífico y los mercados de la Alianza del Pacífico.
Al abordar la trayectoria institucional de la nación andina, Peña valoró la solidez de sus pilares económicos y reconoció la conducción de figuras como Julio Velarde al frente del Banco Central de Reserva del Perú, asegurando que la estabilidad económica peruana se ha mantenido como un ejemplo de resiliencia frente a los constantes periodos de inestabilidad política. Respecto al inicio del nuevo periodo constitucional, el mandatario hizo una analogía entre la resiliencia en la carrera política y el proceso democrático, recordando que las victorias y derrotas no son definitivas y resaltando el amplio conocimiento del Estado que ostenta Fujimori tras sus años en el parlamento y en la contienda electoral.
En su mensaje dirigido al pueblo peruano con motivo del 28 de julio, el presidente paraguayo enfatizó que «nadie puede solo» y que el éxito de la nueva administración dependerá de la capacidad de todos los actores políticos y sociales para trabajar coordinadamente. Peña comparó la coyuntura nacional con un partido de fútbol e instó a los diversos sectores a «abrazar a la selección» respaldando al nuevo gobierno, con el propósito fundamental de reducir la vulnerabilidad social, elevar la calidad de vida de los sectores más necesitados y consolidar el progreso colectivo respetando la independencia de poderes.
Al referirse a la problemática de la inseguridad ciudadana que afecta a toda la región, el jefe de Estado advirtió sobre la rápida expansión del crimen organizado transnacional y remarcó que este flagelo solo puede ser contrarrestado mediante naciones y gobiernos eficientemente coordinados. Para avanzar en esa agenda de cooperación bilateral en materia de defensa y fiscalización, Peña confirmó que estuvo acompañado por el ministro del Interior, quien inició reuniones de trabajo con las autoridades entrantes de la seguridad peruana para establecer estrategias conjuntas contra la delincuencia.





















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