La relación entre la UEFA y la FIFA sumó un capítulo de alta tensión tras la filtración de un megaproyecto comercial que pretende reestructurar la gestión de los torneos más importantes del planeta. Según una investigación publicada por el diario The Times, la entidad máxima del fútbol mundial, encabezada por Gianni Infantino, estaría analizando la creación de una compañía independiente respaldada por el banco JP Morgan para administrar la Copa del Mundo masculina, la femenina y el Mundial de Clubes. La iniciativa contempla la venta de participaciones minoritarias a inversores privados en una operación valorada en más de 17.000 millones de euros, donde las 211 federaciones miembro recibirían acciones comercializables y el propio Infantino podría asumir el rol de comisionado o gerente tras finalizar su mandato en 2031.
La postura de la UEFA ante la filtración fue inmediata y categórica a través de un comunicado oficial publicado en sus canales institucionales. El ente regulador del fútbol europeo, liderado por Aleksander Čeferin, advirtió que la propuesta traspasa límites éticos e institucionales inadmisibles y llamó a ligas, clubes, jugadores, gobiernos y aficionados a tomar el asunto con máxima gravedad. En su pronunciamiento, la organización remarcó que la gobernanza y el alma del deporte no son activos negociables, subrayando de manera tajante la falta de transparencia sobre los beneficiarios económicos de la transacción y recordando que a la FIFA no le corresponde vender un patrimonio que pertenece a toda la comunidad futbolística.
Además del esquema accionario, el informe periodístico señala que la reestructuración impulsada por Infantino —que ya habría sido consultada con la administración del presidente estadounidense Donald Trump— abre la puerta a modificaciones estructurales en los calendarios internacionales. La nueva entidad podría contemplar la ampliación de seleccionados participantes e incluso alterar la frecuencia tradicional de cuatro años entre cada Mundial. Esta serie de intenciones profundiza las diferencias entre ambos estamentos, las cuales ya venían desgastadas por discrepancias recientes en materia disciplinaria y de arbitraje registradas durante los últimos certámenes internacionales.
Frente al revuelo generado en el ambiente deportivo internacional, la FIFA emitió una respuesta buscando bajar la tensión, aclarando que la iniciativa se encuentra apenas en un periodo inicial de análisis y consulta. Desde el organismo argumentaron que constantemente están en la búsqueda de proyectos innovadores para potenciar el desarrollo global del fútbol y aseguraron que cualquier planteamiento será sometido a los mecanismos democráticos internos, pasando por la revisión de las 211 federaciones y del Consejo de la FIFA antes de adoptar una decisión definitiva.





















Discussion about this post