Para comprender el trasfondo del reclamo, cabe precisar que la ciudad autónoma de Ceuta es un territorio español situado al norte de África que comparte frontera directa con Marruecos. A finales de julio pasado, la pequeña localidad —de apenas 83.000 habitantes— sufrió un colapso sin precedentes cuando decenas de miles de personas intentaron cruzar la franja fronteriza a nado o a la carrera. El sorpresivo ingreso desbordó los servicios de salud y seguridad locales, dejando una marcada tensión diplomática entre España y Marruecos que motivó a las instituciones deportivas a organizar campañas de respaldo a los pobladores (denominados popularmente como «caballas»).
A pesar de que la propia directiva del Real Madrid había confirmado horas antes en sus canales oficiales que se sumaría de manera institucional a la movilización solidaria, la actitud de sus principales figuras causó enorme sorpresa en las tribunas. Mientras el resto de sus compañeros y los futbolistas rivales saltaron al césped vistiendo las remeras con el lema y la bandera de España en la espalda, Mbappé y Vinícius la llevaron doblada a la altura del pecho para luego quitarse la prenda por completo, mientras que el defensor francés Konaté prefirió llevarla directamente en las manos.
Analistas de la prensa deportiva internacional señalan que este comportamiento evasivo no sería casual, sino una medida de cautela ante la extrema polarización que tomó la campaña institucional. Apenas 24 horas antes, el futbolista del Real Betis y seleccionado internacional marroquí, Ez Abde, lució la camiseta de apoyo a Ceuta en su respectivo compromiso de liga, lo que desencadenó una feroz ola de ciberacoso, amenazas de muerte e insultos por parte de internautas que lo acusaban de «traicionar a su país de origen», obligando al deportista a borrar sus publicaciones en redes sociales.
Pese a la justificación del entorno de los jugadores para evitar posicionamientos en conflictos sociopolíticos de alta sensibilidad geopolítica, la conducta de los astros del Real Madrid despertó fuertes rechazos entre la afición y los medios españoles. Diversos periodistas remarcaron la falta de cohesión institucional, recordando que la causa apela al acompañamiento de una población en crisis y que incluso el propio presidente de honor de la entidad madrileña, el exfutbolista «Pirri», es oriundo de la mencionada ciudad fronteriza.























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