Caliente, picante…Así fue el derbi aragonés entre Sociedad Deportiva Huesca y Real Zaragoza por la fecha 37 de LaLiga Hypermotion, un duelo directo por no descender que tuvo de todo: penal atajado, gol salvador… y un escándalo en tiempo de descuento.
El Huesca se quedó con tres puntos de oro gracias a Óscar Sielva, que tuvo su revancha personal. Porque a los seis minutos, el arquero Esteban Andrada le adivinó el palo y le tapó un penal que parecía cambiar la historia. Pero el fútbol siempre da segundas oportunidades: a los 65’, el mismo Sielva la mandó a guardar y desató el festejo azulgrana.
Con ese 1-0, el Huesca respiró y salió del fondo, mientras que el Zaragoza quedó contra las cuerdas, cada vez más comprometido con el descenso.
Pero lo mejor (o lo peor) estaba por venir. En el cierre, el partido se desmadró. Pierna fuerte, discusiones y nervios al límite. Y ahí apareció otra vez Andrada, que pasó de héroe a villano en cuestión de minutos.
Ya amonestado, el ex Boca cayó en la trampa de Jorge Pulido: empujón, segunda amarilla y roja. Hasta ahí, todo dentro del caos típico. Pero el arquero perdió la cabeza: fue directo a buscar al defensor del Huesca y le tiró una trompada que desató un tumulto general.
El árbitro no dudó y la historia terminó con tres expulsados, sumando también a Dani Jiménez y Dani Tasende, en un cierre caliente que dejó más polémica que fútbol.
Victoria clave para el Huesca, golpe durísimo para el Zaragoza y un derbi que terminó jugándose más con los nervios que con la pelota.
Por lo ocurrido se espera una sanción ejemplificadora por parte de la Federación española que suele ser lapidaria con los extranjeros que cometen actos de indisciplina. Y también por parte del club, que a mitad de año buscará transferirlo o rescindirle el contrato.
























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