La influencer rusa Victoria Bonya generó una fuerte repercusión en redes sociales tras publicar un video con duras críticas al presidente Vladimir Putin, en el que expone el clima de temor y presión que, según afirma, atraviesa la sociedad en Rusia.
Bonya, una reconocida creadora de contenido con millones de seguidores, con pasado como conejita de Playboy, difundió un mensaje de 18 minutos en Instagram que superó las 26 millones de visualizaciones. En la grabación, sostiene que distintos sectores, desde ciudadanos comunes hasta figuras públicas y autoridades regionales, viven bajo temor. «La gente te tiene miedo. Los artistas tienen miedo. Los gobernadores tienen miedo», expresa en el video.
La influencer también advierte sobre un creciente malestar social, al comparar la situación con «un resorte comprimido» que podría liberarse de forma abrupta. Entre los problemas que menciona figuran inundaciones en Daguestán, contaminación petrolera en el mar Negro, conflictos relacionados con la fauna en Siberia, interrupciones en el servicio de internet y dificultades económicas que afectan a pequeñas empresas.
El impacto del video fue tal que provocó una reacción poco habitual por parte del Kremlin. El vocero presidencial, Dmitri Peskov, reconoció la «gran resonancia” del video y la «relevancia» de los temas planteados, y aseguró que ya se están llevando adelante trabajos a gran escala para abordar esos problemas. También afirmó que ninguna de las inquietudes expresadas «quedará sin atención».
En su intervención, Bonya había puesto el foco en cuestiones sensibles: desde el bloqueo de Internet hasta las inundaciones en el Cáucaso, el sacrificio de ganado en Siberia y la crisis ecológica en el mar Negro. Pero el punto más delicado fue otro: la influencer sostuvo que tanto funcionarios como figuras públicas y ciudadanos comunes evitan decirle la verdad al presidente por temor. «Usted es el presidente de nuestro país y creo que no debemos tener miedo», afirmó.
El video acumuló más de 1,3 millones de «me gusta» y más de 100 mil reposts, y recibió apoyos transversales, tanto de personalidades cercanas al Kremlin como de opositores y activistas en el exilio. Esa amplitud en la recepción convirtió el episodio en un síntoma de algo más profundo: la emergencia de voces con gran alcance en redes sociales que empiezan a canalizar un malestar social que muchos rusos no expresan abiertamente.
Tras la respuesta oficial, Bonya publicó un nuevo mensaje en el que, visiblemente emocionada, agradeció la atención del Kremlin. Entre lágrimas, expresó su preocupación por su seguridad y su futuro, aunque aseguró que «valió la pena» por haber logrado transmitir «el dolor del pueblo».
Fuente: Agencia AP























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