El Aston Villa grabó su nombre con letras de oro en el fútbol continental al aplastar por 3-0 al Friburgo en la gran final de la UEFA Europa League, disputada en el Tüpras Stadium de Turquía bajo el arbitraje del francés François Letexier.
Con esta victoria, el conjunto británico no solo alza este trofeo por primera vez en su historia, sino que rompe una sequía de 25 años sin títulos internacionales y asegura su boleto directo a la próxima edición de la Champions League.
El equipo dirigido por el estratega español Unai Emery impuso su juego desde lo táctico y la superioridad estadística, registrando un 51% de posesión y una abrumadora marca de 16 tiros al arco frente a los escasos 4 intentos del combinado alemán.
El marcador se inauguró a los 40 minutos del primer tiempo a través de Youri Tielemans. Antes del descanso, en el tiempo añadido (45+2′), el argentino Emiliano Buendía amplió la ventaja tras capitalizar una brillante actuación individual que terminó en un golazo. Ya en la segunda etapa, a los 57 minutos, Morgan Rogers sentenció el definitivo 3-0.
El logro adquiere un fuerte impacto emocional y deportivo para la institución de Birmingham, que no celebraba una consagración de esta clase desde sus históricas conquistas de la Champions League y la Supercopa de Europa en 1982, seguidas por la extinta Copa Intertoto en el año 2001.
La campaña de los Villanos llegó a la instancia definitiva tras revertir una compleja semifinal ante el Nottingham Forest, serie en la que cayeron 1-0 en la ida, pero respondieron con un contundente 4-0 en la vuelta para decretar el pase a la final de Estambul.























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