La representación de la Unión Europea en Bolivia, junto con las embajadas de Alemania, España, Francia, Italia y Suecia, se pronunció firmemente en contra de los recientes hechos de violencia registrados en el país.
A través de una declaración conjunta emitida este martes, la comunidad internacional hizo un urgente llamamiento a la calma y al diálogo, exigiendo el estricto respeto a la democracia, a las instituciones estatales y al orden constitucional vigente.
El pronunciamiento oficial se dio a conocer un día después de que grupos radicales protagonizaran graves disturbios, saqueos y enfrentamientos el lunes 18 de mayo. Los episodios violentos se desataron durante una marcha que descendió hacia la sede de gobierno, afectando principalmente a las ciudades de La Paz y El Alto. En su comunicado, la UE recordó que el actual escenario se produce apenas siete meses después de la celebración de unas elecciones generales que calificaron como ejemplares.
El conflicto social y político ya se prolonga por tres semanas y mantiene bloqueos de caminos que paralizan los accesos a La Paz desde hace más de quince días. Los sectores movilizados exigen la renuncia del presidente de la República, Rodrigo Paz, y mantienen firmes sus demandas de carácter social. Ante esta situación, el documento europeo subrayó que las manifestaciones y protestas deben desarrollarse siempre de manera pacífica, garantizando el pleno respeto al Estado de Derecho y a los Derechos Humanos.





















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