Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos anunciaron este lunes una orden federal que suspende durante 30 días la entrada de ciertos viajeros extranjeros con el objetivo de mitigar el riesgo de propagación del virus del Ébola.
La medida de inadmisibilidad temporal, coordinada con el Departamento de Salud y Servicios Humanos, restringe el ingreso de cualquier ciudadano no estadounidense que haya partido o estado presente en la República Democrática del Congo (RDC), Uganda o Sudán del Sur dentro de los 21 días previos a su arribo, independientemente de su país de origen.
La disposición técnica se fundamenta en la aparición de un nuevo brote de la cepa Bundibugyo en el este de la RDC, el cual ya motivó la declaración de una emergencia de salud pública por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y se sospecha que ha causado alrededor de 80 muertes en las últimas semanas.
Las autoridades sanitarias norteamericanas explicaron que el riesgo de introducción del virus se ve incrementado por su periodo de incubación de hasta 21 días; esta ventana de tiempo permite que personas infectadas viajen internacionalmente sin manifestar síntomas visibles, evadiendo los controles rutinarios de los aeropuertos.
Los alcances jurídicos de la normativa se dirigen de manera específica a los denominados «covered aliens» (extranjeros amparados), término legal que abarca a ciudadanos con estatus temporales específicos o condiciones de inadmisibilidad general. Por el contrario, la orden de suspensión establece excepciones explícitas y no se aplicará a los ciudadanos estadounidenses, nacionales de EE. UU., residentes permanentes legales (poseedores de Green Card), miembros de las fuerzas armadas ni a personal gubernamental en el extranjero, incluyendo en todos estos casos a sus respectivos cónyuges e hijos.
A pesar de la rigurosidad de la medida puesta en vigencia a partir de este 18 de mayo, los CDC enfatizaron que el riesgo inmediato para la población estadounidense sigue siendo bajo en la actualidad.
Durante los 30 días en que rija la prohibición, el Gobierno de los Estados Unidos se abocará a evaluar minuciosamente los riesgos para la salud pública global y colaborará activamente en el continente africano para fortalecer las tareas de vigilancia epidemiológica, optimizar las capacidades de diagnóstico, realizar rastreos de contactos y consolidar estrategias de mitigación en las regiones afectadas.





















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