Una multitudinaria manifestación de jóvenes aspirantes a la Policía Nacional se registró este jueves frente a la sede del Ministerio del Interior y la Comandancia de la Policía. La movilización pacífica tuvo como objetivo repudiar la reciente decisión gubernamental de suspender por completo el proceso de admisión para el próximo año en el Colegio de Policía “Sargento Ayudante José Merlo Saravia” (unidad encargada de la formación de suboficiales).
Los manifestantes, provenientes de diversas ciudades del Área Metropolitana y de departamentos del interior como Cordillera, Paraguarí, Alto Paraná y Concepción, expresaron su profunda frustración ante una determinación institucional que califica de «agua fría» para sus proyectos de vida.
La drástica medida de congelar los ingresos para el siguiente periodo lectivo obedece a severas limitaciones de presupuesto y falta de infraestructura edilicia, según los comunicados emitidos previamente por las autoridades del sector. Desde el Gobierno argumentaron que, ante este escenario de escasez de recursos, el enfoque estratégico y operativo de la institución se concentrará de forma exclusiva en ejecutar un plan integral para reforzar la capacitación y especialización de los 15.000 efectivos que egresaron en los últimos tiempos. Sin embargo, la resolución tomó por sorpresa a cientos de postulantes que ya se encontraban pagando y asistiendo a los cursillos preparatorios privados con miras a los exámenes de ingreso.
Durante la jornada de protesta, los jóvenes —tanto varones como mujeres— marcharon con pancartas exigiendo al Ministerio del Interior que reconsidere la postura y libere las pruebas de admisión, manifestando estar plenamente dispuestos a competir «aunque sea por una cantidad menor de cupos».
Los afectados lamentaron el enorme perjuicio económico que representa quedar fuera de competencia a mitad de año, tras haber invertido sumas millonarias en aranceles y materiales. «Hay familias humildes que hasta vendieron sus vacas en el interior para poder solventar la preparación de sus hijos en los cursillos», relató uno de los voceros del grupo, quien graficó el sacrificio financiero realizado detrás de la vocación policial.
Ante la presión de la movilización, una comitiva de representantes de los estudiantes, acompañados por un grupo de policías jubilados y retirados que se sumaron al reclamo, logró ingresar a la sede ministerial para mantener una mesa de diálogo directa con el viceministro de Seguridad Interna, Carlos Benítez. En la reunión, los cursillistas expusieron formalmente sus pedidos y exigieron alternativas técnicas que no trunquen sus aspiraciones de formar parte de las filas policiales.
Las autoridades, por su parte, recepcionaron las inquietudes mientras los manifestantes adelantaron que continuarán expectantes a una respuesta oficial que mitigue el impacto de la resolución.

























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