El Ministerio de Agricultura y Ganadería, a través de su Dirección de Riesgos Agrícolas y respaldado por datos técnicos de la Dirección de Meteorología e Hidrología y del Centro de Predicción Climática de la NOAA, emitió un informe oficial advirtiendo sobre la alta probabilidad del desarrollo y persistencia del fenómeno climático El Niño durante los próximos meses. De acuerdo con las proyecciones científicas presentadas, el inicio de este evento —caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial— se prevé entre los meses de junio y agosto de 2026, con una duración estimada de entre seis y nueve meses, lo que extendería sus efectos meteorológicos hasta el periodo comprendido entre febrero y abril de 2027.
Las perspectivas satelitales indican que existe una elevada probabilidad de que El Niño alcance una intensidad de categoría moderada a fuerte durante la primavera y el verano, estaciones que resultan críticas para el desarrollo de los principales rubros de la economía rural paraguaya. Entre las consecuencias directas esperadas para el territorio nacional se destacan registros de lluvias muy por encima de los valores normales, un incremento sustancial en el riesgo de inundaciones, crecidas y desbordes de ríos, temperaturas superiores al promedio estacional y una mayor frecuencia de tormentas severas acompañadas de granizadas.
En lo que respecta al sector agrícola, las autoridades advierten que el exceso de humedad afectará etapas biológicas clave de las plantas como la siembra, la floración y la maduración, provocando mermas en el rendimiento por hectárea y en la calidad comercial de las cosechas. Asimismo, la saturación hídrica de los suelos causará retrasos en las labores mecanizadas de campo, lixiviación y erosión con pérdida de nutrientes, además de disparar la incidencia de plagas y enfermedades fúngicas (hongos). Por el lado de la ganadería, el escenario plantea riesgos de estrés térmico en los animales debido a la combinación de calor extremo y humedad, un aumento de enfermedades parasitarias, podales y respiratorias, desmejora en la calidad de las pasturas y serias dificultades para el manejo logístico y sanitario de los establecimientos pecuarios.
Ante la inminencia del fenómeno, el MAG recomendó de forma urgente a los productores de todo el país implementar un paquete de medidas preventivas. Entre las principales directrices técnicas figuran la optimización y limpieza de los sistemas de drenaje y canales en los lotes, la selección de variedades de semillas más tolerantes al exceso de agua y la planificación estratégica de las siembras. Para el sector pecuario, se insta a asegurar infraestructura de sombra, provisión de agua limpia y ventilación adecuada para los animales, así como acopiar forrajes y granos bajo estructuras seguras que impidan su descomposición. Por último, la institución exhortó a la cadena productiva a seguir de cerca los boletines oficiales para mitigar riesgos y blindar la producción de alimentos del país.























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