El Gobierno alemán anunció el lunes que tiene intención de adquirir el 40% de la empresa de defensa KNDS, una operación destinada a reforzar la producción europea de armamento en colaboración con su aliado en la OTAN y la UE, Francia.
La decisión aumenta la implicación del Estado en una compañía cuyo material se ha convertido en pieza central de los esfuerzos de rearme en Europa.
KNDS se creó en 2015 a partir de la fusión de la alemana Krauss-Maffei Wegmann y la francesa Nexter. El Estado francés posee el 50% del capital, mientras que la otra mitad pertenece a la familia alemana detrás de Krauss-Maffei Wegmann, cuya salida prevista ha abierto la puerta a la entrada de Berlín.
Con sede en Ámsterdam, el grupo declaró el año pasado una facturación de 4.400 millones de euros y emplea a más de 11.000 personas.
El momento elegido refleja la carrera más amplia en toda Europa por aumentar el gasto militar y la capacidad industrial, mientras los gobiernos sopesan la amenaza persistente de la guerra de Rusia en Ucrania frente a las crecientes dudas sobre la fiabilidad de Estados Unidos como garante de seguridad.
Berlín ha presentado la inversión en términos abiertamente estratégicos y sostiene que le garantizará una influencia duradera sobre una empresa que considera vital para la seguridad y la defensa europeas.
El Gobierno alemán añadió que la participación reforzará la producción industrial nacional, la independencia tecnológica y la protección de intereses y tecnologías clave para la seguridad nacional.
En un comunicado conjunto, Alemania y Francia señalaron que han acordado la estrategia futura y la gobernanza de KNDS, que pretenden controlar conjuntamente mediante un esquema destinado a garantizar participaciones iguales para ambos países.
Ninguno de los dos Gobiernos precisó un calendario ni el nivel final al que quedarán sus participaciones, pero afirmaron que el acuerdo abre la puerta a una posible salida a bolsa de KNDS en un futuro próximo.
Según personas conocedoras de la operación citadas por la agencia Associated Press, ambos Estados planean reducir sus participaciones hasta alrededor del 30% en un plazo de entre dos y tres años tras la salida a bolsa, manteniendo derechos de voto iguales con independencia del tamaño de cada paquete.
Fuente: Associated Press






















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