La aplicación de una de las nuevas normas implementadas por la FIFA en el Mundial volvió a quedar en el centro de la polémica tras el caso protagonizado por Jude Bellingham en el empate sin goles entre Inglaterra y Ghana, inevitablemente comparado con la expulsión que sufrió días atrás el paraguayo Miguel Almirón.
Almirón se convirtió en el primer futbolista expulsado bajo esta reglamentación durante el partido entre Paraguay y Turquía. El mediocampista vio la tarjeta roja directa luego de dirigirse a un rival cubriéndose la boca con la mano, una acción que la FIFA decidió sancionar con severidad para combatir posibles expresiones discriminatorias, ofensivas o de odio dentro del campo de juego.
La decisión arbitral llamó la atención a nivel mundial, especialmente por el anuncio realizado por el árbitro salvadoreño Iván Barton tras revisar la acción: “Después de la revisión. Número 10. Paraguay. Se ha cubierto la boca. La decisión es: ¡roja directa!”.
Sin embargo, una situación similar ocurrió posteriormente durante el duelo entre Inglaterra y Ghana. Las cámaras captaron a Bellingham intercambiando palabras con el ghanés Jordan Ayew mientras se cubría la boca, un gesto que inmediatamente generó cuestionamientos debido al antecedente de Almirón.
A diferencia de lo sucedido con el futbolista paraguayo, el árbitro interpretó que la conversación entre ambos jugadores fue cordial y no contenía elementos ofensivos ni discriminatorios. Por ese motivo, el mediocampista inglés no recibió sanción disciplinaria y pudo continuar en el encuentro.
La diferencia de criterios reavivó el debate sobre la aplicación de la norma, conocida popularmente como la “Ley Vinicius”. La reglamentación fue creada por la FIFA para dificultar situaciones en las que eventuales insultos o expresiones discriminatorias resulten imposibles de verificar debido a que los jugadores ocultan sus palabras cubriéndose la boca.
Mientras la expulsión de Almirón marcó el primer antecedente de la medida en una Copa del Mundo, el caso de Bellingham dejó en evidencia que la interpretación arbitral seguirá siendo determinante. Aunque el gesto fue similar en ambos episodios, el contexto y el contenido de la conversación terminaron siendo factores decisivos para que las resoluciones fueran diferentes.
Fuente: Sport























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