¿Cuántas veces un futbolero dijo que podría vivir mirando partidos? Bueno, para dos estadounidenses ese sueño se convirtió en realidad. Y no solo eso: les pagan 50.000 dólares por hacerlo.
Mientras millones de hinchas en todo el mundo acomodan horarios, piden permisos en el trabajo o sacrifican horas de sueño para seguir el Mundial 2026, Austin Franklin, de 29 años, y Kevin Akoto, de 26, transformaron su pasión en una profesión tan insólita como envidiable.
Ambos fueron elegidos por Fox Sports para desempeñarse como «Jefes de Observación de la Copa del Mundo», una especie de espectadores profesionales cuya misión consiste en seguir los 104 partidos del torneo durante los 39 días de competencia.
Pero no lo hacen desde el sillón de su casa. Su oficina está ubicada en pleno Times Square, uno de los lugares más emblemáticos de Nueva York. Allí, dentro de una enorme caja de cristal especialmente diseñada para la ocasión, viven rodeados de fútbol desde la mañana hasta la noche.
El espacio cuenta con todas las comodidades imaginables para cualquier fanático: pantallas gigantes de 85 pulgadas, cómodos sofás, mesa de billar y sectores interactivos para compartir con los aficionados que pasan por la zona. Miles de turistas y seguidores observan diariamente cómo estos dos privilegiados cumplen con una tarea que para muchos parece un premio más que un trabajo.
La iniciativa forma parte de una estrategia de Fox Sports para potenciar la experiencia mundialista. Tras recibir miles de postulaciones en video de todo Estados Unidos, la cadena seleccionó a Franklin y Akoto para convertirse en los rostros de esta particular experiencia, generando contenido, comentando partidos e interactuando constantemente con los aficionados.
Sin embargo, no todo fue tan sencillo. Kevin Akoto reveló que para aceptar la propuesta tuvo que dejar su empleo e incluso resignar aspectos importantes de su vida personal. Aun así, asegura que valió la pena.
«No todos los partidos son espectaculares, pero vivir un Mundial de esta manera es una oportunidad única», explicó.
Por su parte, Franklin destacó el clima que se vive en Times Square durante cada jornada. Uno de los momentos que más lo marcó fue la invasión de hinchas brasileños que transformaron el lugar en una verdadera tribuna a cielo abierto.
«Es un recuerdo que voy a guardar para siempre. Los brasileños llevan una energía increíble y convierten cualquier partido en una fiesta», contó.
La historia demuestra hasta qué punto el Mundial se ha convertido en algo mucho más grande que un torneo de fútbol. Es espectáculo, entretenimiento, contenido y negocio. Y también deja una enseñanza que cualquier amante de la pelota entenderá a la perfección: a veces, la pasión puede valer oro. O, en este caso, exactamente USD 50.000.






















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