La cifra de víctimas mortales por los dos terremotos que sacudieron a Venezuela continúa en aumento. Las autoridades informaron que, hasta el momento, se registran 3.899 fallecidos y más de 16.740 personas heridas, mientras avanzan las labores de búsqueda y rescate entre los escombros.
Los movimientos telúricos, de magnitudes 7,2 y 7,5 en la escala de Richter, se produjeron de forma consecutiva durante la noche del miércoles 24 de junio, provocando una de las mayores tragedias naturales registradas en el país en las últimas décadas.
Especialistas explicaron que el fenómeno corresponde a un «doblete sísmico», un evento poco frecuente que ocurre cuando dos terremotos de magnitud similar impactan la misma zona en un corto intervalo de tiempo, sin que el segundo sea considerado una réplica del primero. Según los expertos, la intensa acumulación de tensión tectónica hace que la ruptura de una falla transfiera rápidamente la presión a otra cercana, generando una segunda liberación de energía de gran intensidad.
Mientras continúa la llegada de ayuda internacional, los equipos de rescate advierten que aún se requiere mayor cantidad de personal especializado y maquinaria pesada para acelerar la remoción de escombros y la localización de posibles sobrevivientes.
Las zonas con mayores daños son La Guaira, Caracas, Miranda, Aragua, Falcón y Carabobo. Entre ellas, La Guaira concentra el mayor nivel de destrucción y es considerada la «zona cero» de la emergencia. Localidades como Caraballeda, Catia La Mar y Macuto registran severos daños en viviendas, edificios e infraestructura.
De acuerdo con estimaciones preliminares de organismos internacionales basadas en imágenes de radar satelital, alrededor de 59.000 edificaciones habrían sufrido algún tipo de afectación como consecuencia de los dos sismos.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) alertó que, tras la emergencia, los principales riesgos sanitarios no provienen únicamente de las lesiones ocasionadas por los terremotos, sino también de las interrupciones en los servicios básicos.
«En las próximas semanas, los mayores riesgos para la salud podrían derivarse no solo de las lesiones causadas por los terremotos, sino también de las interrupciones en los servicios de salud, las condiciones de acceso a la atención médica, las deficiencias en el agua y el saneamiento, y el acceso a la vacunación y la atención médica rutinaria», afirmó Jarbas Barbosa, director de la OPS.
Fuente: EFE























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