El Instituto Nacional de Estadística presentó por primera vez los resultados oficiales del Índice de Pobreza Multidimensional para la totalidad de los 263 distritos del Paraguay, constituyéndose en una herramienta inédita para visibilizar las carencias estructurales que afectan a los hogares locales. A diferencia del indicador tradicional que el organismo publica anualmente a nivel departamental, esta nueva medición utiliza como insumo técnico las bases de datos del Censo Nacional de Población y Viviendas 2022 y del Censo Indígena 2022, única fuente censal que permite obtener cifras desagregadas a escala municipal. La construcción del índice contó con la asistencia técnica de la Iniciativa sobre Pobreza y Desarrollo Humano de la Universidad de Oxford y se fundamenta en la Teoría de Capacidades del Premio Nobel de Economía Amartya Sen.
Los resultados expuestos por el INE evidencian una fuerte brecha territorial, concentrándose las menores incidencias de pobreza multidimensional en municipios urbanos de la zona metropolitana y el departamento Central. Fernando de la Mora encabeza la lista de distritos con mejores indicadores al registrar apenas un 0,9% de privaciones, seguido por Lambaré con 1,3%, Villa Elisa con 1,6%, San Lorenzo con 2,0%, Asunción con 2,5%, Ñemby con 2,7%, Pilar con 3,1%, Mariano Roque Alonso con 3,2% y San Antonio con 3,4%. En contrapartida, las mayores incidencias de pobreza se aglutinan en la región Occidental y zonas específicas de la región Oriental, encabezadas por Puerto Pinasco con un 82,2%, Teniente Esteban Martínez con 78,3%, Tte. 1° Manuel Irala Fernández con 75,3%, General José María Bruguez con 69,8% y Mariscal José Félix Estigarribia con 64,0%, además de distritos como Itacuá con 61,2% y Alto Verá con 60,2%.
Para clasificar las privaciones en cada municipio, la metodología implementada analiza cuatro dimensiones compuestas por 13 indicadores específicos que contemplan Trabajo y Seguridad Social, Vivienda y Servicios, Ambiente, y Educación. En el ámbito laboral, se evalúa la falta de perceptores de ingresos, el trabajo infantil en adolescentes de 10 a 17 años, adultos mayores ocupados sin jubilación y la alta dependencia por perceptor. En cuanto a vivienda, se ponderan los materiales inadecuados, el hacinamiento y la falta de eliminación de basura; mientras que en la dimensión ambiental se mide el uso de carbón o leña para cocinar, la falta de saneamiento y el acceso a agua mejorada. Finalmente, el área educativa examina la inasistencia escolar de niños, la escolarización atrasada y el analfabetismo en adultos.
Con la puesta a disposición de esta nueva herramienta, el Estado paraguayo complementa las mediciones de bienestar basadas en ingresos monetarios, entregando a los gobiernos locales e instituciones gubernamentales un diagnóstico preciso para la asignación de recursos. Las autoridades del INE resaltaron que contar con datos georreferenciados sobre las carencias en agua, infraestructura o educación permitirá optimizar la inversión pública y focalizar los programas de protección social directamente en las comunidades más desfavorecidas de la geografía nacional.






















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