El debate en torno a las pretensiones electorales del movimiento Honor Colorado motivó las declaraciones del senador Dionisio Amarilla, quien respondió a la intención del oficialismo de reglamentar la senaduría activa para permitir la postulación del expresidente Horacio Cartes a la Cámara Alta. Al respecto, el parlamentario propuso elevar la discusión hacia una reforma de la Constitución Nacional que contemple la incorporación del balotaje o segunda vuelta en las elecciones presidenciales, señalando que tras casi cuatro décadas del advenimiento de la democracia el país se encuentra en condiciones de actualizar su marco legal supremo.
Amarilla argumentó que la segunda vuelta electoral representa una herramienta clave para superar la fragmentación de la oposición en los comicios ejecutivos. De acuerdo con su análisis, la falta de un mecanismo de balotaje favorece la dispersión de candidaturas independientes y perjudica las opciones de alternancia en el poder, mientras que un sistema de doble vuelta obligaría a las nucleaciones políticas a encolumnarse detrás de la opción más votada en el tramo final de la contienda. En ese contexto, instó al Partido Liberal Radical Auténtico y a otras fuerzas de la oposición a no rehuir de este debate histórico.
Ante las consultas sobre los temores de ciertos sectores opositores de que una eventual Asamblea Nacional Constituyente sea aprovechada por la mayoría oficialista en el Congreso, el legislador descartó los riesgos y sostuvo que la prioridad debe ser disputar el poder ejecutivo con reglas claras. Amarilla indicó además que la discusión no debería limitarse únicamente al balotaje, sino también abrir la posibilidad de discutir la reelección presidencial en el marco constitucional, desafiando a las figuras del oficialismo a medir fuerzas en las urnas bajo esa modalidad.
El congresista rechazó que los plazos del calendario electoral constituyan una limitante para impulsar los cambios necesarios antes de los próximos comicios generales. Amarilla enfatizó que cuando existe madurez y voluntad política en el estamento legislativo los tiempos se acortan, instando a las bancadas parlamentarias a discutir planes estratégicos de país en lugar de centrar la agenda exclusivamente en la distribución de escaños en el Poder Legislativo.
























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